Convenios

La CEOE quiere limitar la prórroga automática de los convenios

La CEOE cree que la prórroga automática de los convenios daña la negociación colectiva, restándole agilidad y prolongando excesivamente el plazo medio de las negociaciones. Por ello, los empresarios reclaman que se ponga algún límite a estas prórrogas.

El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 86,3, prevé que, una vez terminada la vigencia de un convenio y en ausencia de pacto para renovarlo, se mantenga el vigor el contenido normativo del acuerdo colectivo. Así, si patronal y sindicatos no llegan a un acuerdo sobre los derechos adquiridos por los trabajadores, dichos derechos se prorrogan hasta que haya consenso.

Esta prórroga automática del contenido normativo de un convenio, conocida en la jerga laboral como ultraactividad, y que además de en la ley está presente en siete de cada diez convenios, según la CEOE, se convierte en un claro obstáculo a la hora llevar a cabo la negociación colectiva.

Para respaldar esta queja, la CEOE alerta en su último informe sobre negociación colectiva de los efectos de esta situación. 'Como consecuencia del juego de la ultraactividad, los convenios suelen extender su vigencia más allá de su término hasta la firma del nuevo convenio, durante un periodo medio de 304 días (más de 10 meses)', según denuncia la patronal en su informe de negociación colectiva de 2003.

Los convenios se prorrogan una media de 10 meses, tras terminar su vigencia, si no hay acuerdo

En los convenios de empresa, este periodo de convenio prorrogado dura aún más tiempo, un promedio de unos 369 días (más de un año), mientras que en los convenios sectoriales este plazo es inferior (ocho meses).

Junto con estos datos, la CEOE advierte que entre 2001 y 2003 se ha registrado una clara prolongación del tiempo en el que los convenios están prorrogados, habiéndose aumentado unos tres meses dicho periodo.

Otra de las quejas patronales relacionada con estas prórrogas es que favorecen el retraso del comienzo de las negociaciones 'que no suelen iniciarse hasta transcurridos cerca de tres meses y medio desde la pérdida de vigencia del año anterior', según señala el informe de la CEOE.

En todo esto influye también el aumento registrado en el tiempo medio de negociación de los convenios, que en 2003 se situó en los 194 días de media, frente a los 110 días como promedio que se tardaba en llegar a un acuerdo colectivo en 2001.

La cúpula empresarial entiende que estos datos justifican que se mantenga viva su reivindicación histórica de poner algún tipo de límite a las prórrogas automáticas de los convenios o incluso se suprima este mecanismo conocido como ultraactividad.

De hecho, la CEOE ya ha planteado en varias negociaciones con los sindicatos la modificación legal de esta situación; la última ocasión, en la reforma de los convenios que se intentó negociar en 2001 a instancias del Gobierno y que finalmente se vio frustrada ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo y la amenaza del Ejecutivo de legislar unilateralmente en esta materia. Si bien, los patronos son conscientes de la dificultad de suprimir totalmente esta herramienta, debido a la negativa frontal de los sindicatos, que defienden encarecidamente el mantenimiento de los derechos normativos conseguidos en un convenio, aunque termine la vigencia de éste.

Por ello, si en esta nueva legislatura la CEOE y los sindicatos consideran necesario hacer una nueva intentona de reformar la negociación colectiva, los empresarios volverán a poner sobre la mesa la posibilidad de que se puedan establecer determinados contenidos de los convenios como prorrogables de manera automática y otros, que ahora lo son, dejen de serlo.

El Fondo Monetario Internacional recomendó recientemente a España que reforme la negociación colectiva para descentralizarla.

El PSOE, 'deliberadamente ambiguo'

El programa electoral del PSOE es 'deliberadamente ambiguo' a la hora de fijar sus propuestas en materia de negociación colectiva, según han indicado fuentes de este partido. El motivo de esta ambigüedad no es otro que la existencia de 'diferentes sensibilidades' dentro del PSOE a la hora de plantear la orientación de la reforma de los convenios, según aseguraron estas mismas fuentes.

En concreto, dentro del PSOE habría un ala más 'liberal' que se muestra convencida de la necesidad de promover cambios orientados a descentralizar la negociación colectiva para llevarla más al terreno de las empresas.

Por otro lado, existe otro sector, más cercano a las ideas de UGT, que no considera tan urgente esta reforma y que prefiere remitir a la autonomía colectiva de empresarios y sindicatos cualquier cambio en esta materia.

En cualquier caso, y teniendo en cuenta el perfil más político que económico del próximo ministro de Trabajo, Jesús Caldera, lo más probable es que éste deje elegir a los agentes sociales si inician o no las negociaciones para retomar una reforma de los convenios que se frustró a finales de 2001, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo. Además, empresarios y sindicatos han manifestado a los interlocutores socialistas su deseo de que se respete dicha autonomía.