Bodegas

La Emperatriz rescatará uvas tradicionales en Rioja

La Emperatriz, una bodega familiar que asienta sus viñedos en antiguas propiedades de Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, invertirá 350.000 euros en la primera fase de un programa de investigación a 10 años que pretende rescatar tipos de uva tradicionales en La Rioja y que han sido abandonados al decaer métodos de cultivo artesanales.

Eduardo Hernaiz, gerente de la bodega, subraya que este proyecto 'implica el control de todos los factores que intervienen en la producción de la uva, algo que únicamente podemos obtener a través de los medios tecnológicos más avanzados. Lo verdaderamente curioso de este proyecto es que se trata de recuperar la tradición con la innovación'.

Hernaiz reconoce que 'existen factores que resultan muy importantes para la actividad agraria, sobre los que no podemos influir, como el clima. Sin embargo, lo que sí está a nuestro alcance es la recapitulación de datos fiables, que nos permitan actuar sobre el resto de variables para adaptar la producción a los factores climáticos'.

Los investigadores de la bodega se han fijado un método de trabajo cuyas primeras actuaciones estribarán en la definición de protocolos de medición para experimentar su utilidad a nivel práctico durante varios años. De esta forma, podrá definirse la 'curva ideal' que facilite la comparación del trabajo diario y sus resultados con el modelo establecido. El programa ajustará a este modelo ideal todos los elementos del proceso, como la hidrosiembra o los sistemas de conducción.

Según el gerente de la bodega , 'nuestro propósito es recuperar un tipo de racimo en el que todas sus uvas maduren de forma homogénea. Esta homogeneidad facilitará frutos ricos en azúcares y aromas, con buena acidez total y excelente estado sanitario'.

Una red de equipos de transmisión por radio tomarán muestra de los sensores instalados cada 15 minutos. Los sensores instalados en planta proporcionarán mediciones en continuo y a tiempo real de datos climáticos y reservas de agua.

Una similitud preocupante

La preservación del carácter de sus vinos constituye una preocupación cada vez más acuciante en las bodegas tradicionales. Según acaban de poner de relieve las conclusiones de una reunión de expertos convocada por el Instituto Aragonés de Fomento (IAF), la similitud entre los vinos actuales empieza a resultar alarmante.

Y es que, una vez conseguido que la inmensa mayoría de los vinos sean buenos, el reto consiste en aportar elementos que los hagan diferentes. En este contexto, el programa de I+D iniciado resulta interesante para el rioja.