Resultados

Las telefónicas europeas vuelven a beneficios tras dos años en pérdidas

El color rojo ha abandonado al fin las cuentas de las telecomunicaciones europeas. Las operadoras del Viejo Continente han logrado los primeros beneficios del siglo XXI y es que las recetas de adelgazamiento y limpieza han dado frutos. Las siete grandes ganaron el año pasado 11.667 millones y dicen adiós a dos ejercicios de pérdidas.

Ni un sólo signo negativo delante de la cifra del resultado neto. Las cuentas de las siete principales operadoras europeas han salido con su mejor sonrisa en la fotografía que retrata el cierre de 2003. Y eso es algo que no pasaba desde 2000, cuando el estallido de la burbuja tecnológica dejó a las telefónicas con empresas y licencias compradas a precio de oro y una deuda descomunal.

Dos años ha tardado el sector en pagar los excesos. Pero la purga se ha cumplido. Las telecos ganaron el año pasado 11.666,5 millones de euros en su conjunto, frente a unas pérdidas de 64.413,7 millones el ejercicio anterior y de 16.941 millones en 2001.

La receta mágica del sector para superar la crisis ha sido un drástico ajuste y una profunda limpieza. Plantillas, gastos, inversiones y excesos se han recortado hasta el mínimo; cualquier activo no estratégico se ha vendido e incluso alguno que sí lo era; los balances se han saneado y las valoraciones se han ajustado desde las alturas de la burbuja a la realidad actual del mercado.

Los ingresos, sin embargo, siguen estancados, con un crecimiento de tan sólo el 0,79% el año pasado

No hay duda de que la limpieza ha dado frutos, pero también de que todavía no se ha recorrido todo el camino. Los beneficios de hoy no son ni la quinta parte de las pérdidas de ayer y son muy pocas las operadoras que han logrado en 2003 una ganancia superior a las tradicionales en los años previos a la crisis.

Pero sobre todo se ha resentido el crecimiento. A la dura competencia en el mercado de telefonía fija se ha unido la cercanía de la saturación en el móvil y la falta de recursos que antes procedían de negocios que la tormenta financiera ha obligado a vender. El año pasado, France Télécom, Telefónica, Deutsche Telekom, KPN, Telecom Italia, Teliasonera y Portugal Telecom facturaron 187.817 millones de euros en su conjunto, sólo un 0,79% más que el año anterior.

A este estancamiento de las ventas contribuyeron principalmente tres de las mayores operadoras -France Télécom, Telecom Italia y Telefónica-, cuya facturación retrocedió, aunque el resto tampoco lo hizo mucho mejor. El sobresaliente del grupo se lo lleva Deutsche Telekom y eso que creció tan solo un 4%.

Retos de futuro

Para el futuro el gran reto es volver al crecimiento y las operadoras ya se han puesto manos a la obra. La banda ancha es el resorte al que se han agarrado la mayoría de ellas. No es que hayan puesto a comprar compañías, pero sí han reforzado su presencia en las filiales que desarrollan el negocio -como la opa de Telefónica sobre Terra o la de France Télécom sobre Wanadoo- y han intensificado las inversiones en este campo.

El móvil es la segunda fuente de crecimiento en la que se han volcado las compañías. El aumento del número de clientes en Europa está ya muy complicado vistos los niveles de penetración, pero no así el gasto. La lista de iniciativas de las operadoras para aumentar e incentivar el consumo es casi interminable, y muchas de ellas tienen que ver con la introducción de los datos y de las aplicaciones multimedia.

Las perspectivas de esta estrategia no son, sin embargo, muy halagüeñas, por lo menos para Merrill Lynch y en el corto plazo. El banco de inversión pronostica para 2004 otro año de estancamiento, con un tímido crecimiento del 2,7% en los ingresos de estas compañías.

Los años de crisis han tenido otra consecuencia, en este caso más sorprendente que trascendente, y es un drástico cambio en la lista de operadoras por beneficios. El nuevo líder es France Télécom, la primera del podio, y la segunda es nada menos que la holandesa KPN, una de las más pequeñas del grupo -es la antepenúltima por ingresos- y que hace escasos años estuvo al borde del colapso. La novia frustrada de Telefónica ha conseguido incluso superar a la española en el ranking, aunque la clave no ha estado en el negocio, sino en un crédito fiscal de 1.000 millones de euros.

Telefónica, por tanto, es la tercera operadora europea entre las grandes por ganancias y para encontrar a Deutsche Telekom -líder indiscutible por ingresos- hay que bucear hasta la cuarta posición.

Al margen de las clasificaciones, lo importante es que todas ellas están en positivo y que estos beneficios han permitido hacer frente a dos tareas vitales: reducir deuda y pagar dividendos.

Reducción de pasivo

El año 2002 fue el de los saneamientos y limpiezas de cuentas y balances, y ello ha hecho posible que en 2003 las operadoras estuvieran libres de lastres y pudieran utilizar todos sus recursos para reducir deuda. A ello se han puesto y el resultado es un recorte de 31.261 millones de euros en el endeudamiento.

Con todo, los 151.672 millones de pasivo que suman las siete grandes operadoras no puede considerarse una buena noticia. A pesar de los esfuerzos, France Télécom y Deutsche Telekom siguen teniendo una deuda cercana a los 45.000 millones.

La más aplicada en la materia de reducir lastre ha sido KPN, que ha logrado dejar su endeudamiento en casi un tercio de lo que era. El camino contrario es el que ha seguido Telecom Italia. La fusión con Olivetti ha pasado factura a la operadora transalpina.

Claves Menos deuda y más dividendo

Deuda

Las pérdidas de 2001 y 2002 fueron la cara más visible de la crisis de las telecos, pero la más grave fue la deuda. Las siete grandes llegaron a sumar 206.742 millones de euros de pasivo, un lastre que estuvo a punto de dejar a varias por el camino. Pero la prueba está empezando a superarse, gracias a duros planes de choque y a la venta de activos no estratégicos.


Estabilidad

Además de los beneficios, la estabilidad ha vuelto a la cúpula directiva de las operadoras de telecomunicaciones. Telefónica, Deutsche Telekom, France Télécom, Telecom Italia, KPN y muchas otras relevaron a sus presidentes desde 2000, pero ninguna lo ha hecho en 2003. Las direcciones ya están renovadas y las nuevas estrategias empiezan a asentarse.


Compras

La resaca de la crisis ha dejado a las compañías con las estrategias muy centradas en sí mismas y en el crecimiento orgánico. Las ventas han sido más numerosas que las compras y estas últimas se han centrado en la adquisición de mayor participación en filiales. Sólo Telefónica, ya en 2004, ha marcado un paso diferente, con la compra de las filiales de Bellsouth.


Dividendo

Para demostrar la fortaleza de las cuentas y la más completa recuperación, las operadoras han recurrido al dividendo. Las que no lo tenían -Telefónica-, lo han restaurado, y las que tuvieron que suprimirlo -France Télécom o KPN-, han vuelto a él en cuanto han podido. Sólo Deutsche Telekom sigue sin remunerar a sus accionistas.