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Japón

Los gestores dan un voto de confianza a la Bolsa japonesa

Después de más de 10 años de crisis económica, los gestores internacionales están volviendo la mirada a Japón. De momento es una de las Bolsas que más gana en el año. Ayer, Standard & Poor's elevó la perspectiva de su deuda a estable.

Japón perdió la calificación crediticia máxima de Standard & Poor's, AAA, en febrero de 2001. Actualmente se encuentra tres escalones por debajo de ese nivel, en AA-. Aunque la agencia de análisis crediticio no ha elevado todavía la calificación, sí ha aumentado la perspectiva de la misma, de negativa a estable.

S&P valora de la economía japonesa el descenso de los créditos impagados del sistema financiero, uno de los grandes problemas estructurales del país, y la mejora de las perspectivas de crecimiento.

Pero no sólo S&P ha cambiado sus perspectivas sobre Japón. Los gestores internacionales comienzan a valorar los cambios que se están produciendo y están invirtiendo en los mercados japoneses.

'Optimismo sí, euforia no'. La frase, de José Luis Martínez, economista de Citigroup, refleja el sentir general. Japón sorprendió a los inversores a comienzos de este año, cuando presentó un crecimiento del PIB para el cuarto trimestre de 2003 del 7%. El Nikkei de la Bolsa de Tokio gana más de un 6% en lo que va de año, una de las mayores subidas de todo el mundo.

'El crecimiento que descuenta la Bolsa es de carácter cíclico', afirma Ramón Esteruelas, director de clientes institucionales de ING Investment Management. 'Las reformas estructurales no están siendo muy agresivas. La Bolsa está recogiendo las perspectivas de crecimiento de beneficios de las empresas exportadoras'. La recuperación estadounidense es imprescindible en estos momentos para la economía japonesa, cuyo consumo interno está estancado.

El país arrastra desde hace años algunos problemas estructurales como los que presenta el sector financiero, la deflación o las participaciones cruzadas entre empresas. 'El proceso de reestructuración es más lento de lo que nos gustaría, pero si tardaron una década en levantar el entramado financiero no van a tardar meses en desactivarlo', subraya Ramón Pereira, de Franklin Templeton.

'Cada vez somos más optimistas respecto a Japón, ya que a pesar de presentar unas perspectivas económicas poco estimulantes, las previsiones sobre sus beneficios empresariales son prometedoras', sostienen en Schroders. Los gestores buscan empresas saneadas y, sobre todo, con las cuentas claras.

Riesgos y reformas pendientes

Presión al alza del yenEl Estado japonés ha estado comprando dólares y vendiendo yenes en los últimos meses para sostener el yen en niveles bajos y favorecer las exportaciones. En la última semana el Gobierno ha dado muestras de menor intervencionismo, lo cual está provocando una subida de la divisa japonesa a corto plazo.La inflación que no llegaLa deflación es uno de los problemas más serios que arrastra la economía japonesa. Sus consecuencias provocan que la población aplace sus decisiones de consumo con la perspectiva de que los precios seguirán cayendo. La falta de consumo interno es uno de los grandes lastres de la economía del país.La debilidad bancariaCuando Junichiro Koizumi llegó al Gobierno en el año 2001, presentó una batería de medidas para reformar el sistema económico. Entre ellas, el saneamiento del sistema financiero, ahogado por los créditos impagados, 494.000 millones de dólares en 2002. El problema persiste, pero se está saneando poco a poco.La valoración del mercadoLa Bolsa japonesa gana un 6,44% desde el mes de enero, con lo que se ha convertido en una de las plazas más rentables del mundo. En 12 meses esa ganancia alcanza un 34,74% para el índice Nikkei. Esta subida ha puesto en guardia a algunos gestores, que piensan que el mercado podría estar ya demasiado caro.

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