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El último canódromo de España cumple 40 años

Diego, un jubilado de 66 años, suele dar cada tarde, sobre las cinco, un paseo por el canódromo Meridiana. Ya no apuesta. 'Jugaba, pero me di cuenta de que perdía más de lo que ganaba y decidí no jugar más'.

El Canódromo Meridiana, que en abril cumple 40 años, es el único recinto de España donde se puede apostar en carreras de galgos. Todas las tardes, de cinco a nueve, se celebran 16 carreras. Los martes, jueves, sábados y domingos también hay sesiones matinales. En cada carrera salen detrás de la liebre mecánica seis u ocho lebreles, para recorrer una distancia de 315 o 425 metros.

El derbi, la carrera más importante del año, ha llegado en alguna ocasión a dar un premio de 3.900 euros, pero eso únicamente puede ocurrir una vez al año, cuando en las gradas del canódromo se congregan unas 3.500 personas, explica Josep Lluís Navarro, gerente del Canódromo Meridiana.

Una tarde de un día laborable cualquiera se acercan al recinto entre 1.000 y 1.500 personas. La entrada es libre. 'Hay mucha gente que prefiere la apuesta a la lotería', explica Navarro, 'lo que les atrae es intervenir en la apuesta, que no sea todo tan aleatorio'.

Los asistentes del canódromo son, la inmensa mayoría, hombres jubilados, según explica Pedro, que lleva 14 años repartiendo los programas de las carreras. 'Ahora sólo se ven hombres mayores, en los setenta sí que venían más familias y más jóvenes'.

Los folletos que reparte Pedro recogen los datos de todos los galgos que participan en las carreras del día. El nombre del padre, de la madre, peso, carreras ganadas y si son nacionales o de importación. Son datos muy útiles para los entendidos. Un hombre de 65 años, que entiende algo de galgos y prefiere no ser citado por su nombre, explica que se basa en las variaciones de peso para decidir sus apuestas. En la segunda carrera lo tiene claro. 'Niza viene con menos peso, creo que puede ganar'. Apuesta por Niza, el número 2, y por Rizada IV, el número 6 y acierta. El problema es que esta vez hay otros muchos acertantes y el premio es sólo de 9,43 euros.

Los galgos que participan en las carreras son propiedad de aficionados. 'La mayoría de ellos ni gana ni pierde dinero con la afición. Con lo que ganan de los premios de las carreras compensan los gastos de mantenimiento del animal', cuenta Navarro. El coste de un ejemplar puede ir desde 600 hasta 18.000 o 24.000 euros, si se trata de un campeón.

El canódromo barcelonés ha quedado como un reflejo de otros tiempos, pero no en todos los países los recintos de galgos han corrido la misma suerte. 'Irlanda, Inglaterra, EE UU y Australia son los paraísos del galgo. En estos países hay muchísimos canódromos', explica. 'Irlanda, además, tiene toda una industria en torno a la venta de ejemplares de competición a otros países'. En Alemania, Francia, Chequia o Suecia quedan algunos canódromos. En Italia, ya no.

Una grada vanguardista con un premio de diseño

El Canódromo Meridiana de Barcelona es el único que queda en pie de los 18 que hubo en España en los años setenta. Empezó a construirse en 1961, junto a una de las vías de comunicación más importantes de la ciudad, la avenida Meridiana, de la que tomó su nombre.

Se inauguró en abril de 1964 y su diseño vanguardista mereció el premio FAD (Fomento de las Artes Decorativas) de Arquitectura de ese mismo año.

Las familias propietarias del canódromo, Blasco y Vilar, también fueron propietarias de otro de los tres recintos de carreras que tuvo Barcelona, el que estaba situado junto a Plaza España y que cerró en 1999. Su cierre favoreció al Meridiana, que desde entonces ha aumentado sus visitas un 35%. ¿Acabará desapareciendo igual que lo hicieron los otros 17? El recinto ocupa 9.000 metros cuadrados en el barrio del Congreso, en pleno tejido urbano de la ciudad, por lo que parece extraño que haya resistido la presión inmobiliaria durante tanto tiempo.

De momento, la calificación de equipamiento de los terrenos donde se ubica es su mejor garantía de continuidad.

Lebreles a 75 kilómetros por hora

Irlandeses. La mayoría de los galgos de carreras son importados, principalmente de Irlanda. 'El ejemplar español tiene más resistencia, pero menos velocidad', explica Josep Lluís Navarro, gerente del canódromo. Un galgo alcanza una velocidad de 75 kilómetros por hora.

Ingresos. El canódromo tiene unos ingresos anuales que rondan los nueve millones de euros. El 65% se destina a premios y el 35% restante, a organización, mantenimiento y sueldo de 60 empleados.

Apuestas. La mínima es de 0,50 euros. En caso de quiniela, se debe acertar 'el colocado y el ganador', es decir, el que llega primero y el segundo. Si se trata de una tripleta, la apuesta mínima es un euro, y el apostante debe acertar el primero, segundo y tercero.

Las carreras. Tienen una longitud de 315 metros o 425 metros. Los galgos tardan entre 22 y 28 segundos, respectivamente, en recorrer las dos distancias.