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Errores en la gestión del 11-M

La política es como las matemáticas. O está todo bien o está todo mal', decía Edward Kennedy. El jueves, para el Gobierno del Partido Popular, todo estuvo mal. Y es que después de la atrocidad terrorista, la gestión de la crisis desde el punto de vista informativo pasará a los manuales de política como ejemplo traumático de lo que no se debe hacer.

El Gobierno incumplió las reglas de oro de cualquier libro de comunicación, fue incapaz de manejar los símbolos, despreció el hecho de que la globalización tecnológica impide poner fronteras a la información y, bajo el síndrome de Narciso, sobrestimó su poder mediático, según los expertos consultados. La mayoría no se atreve a medir hasta qué punto el peso de esos errores -que algunos califican sin reparo como 'manipulación y mentiras'- despertó a los votantes de izquierdas, cambió el color de muchas papeletas y provocó el vuelco en las urnas. Pero están convencidos de que atizaron aún más las emociones de los españoles que, con la barbarie reciente en sus retinas, acudían a votar en estado de shock.

Las caceroladas y manifestaciones ilegales del sábado frente a las sedes del PP en algunas ciudades y el eco que tuvieron en algunos medios de comunicación influyeron también, a juicio de los expertos, en la movilización de muchos votos, sobre todo, en los de jóvenes, tradicionalmente pasivos.

'La regla de oro de cualquier manual de comunicación en una gestión de crisis es no mentir. Siempre te cazan', afirma Sanchís

'El origen del vuelco electoral está en la debilidad política del Gobierno tras la Guerra de Irak. La opinión pública ya le había manifestado su reproche con multitudinarias manifestaciones', señala el profesor de Comunicación Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, Pere Oriol-Costa. Pero ¿por qué ese voto de castigo no se incorporó en las elecciones municipales?, cabe preguntarse. El profesor explica que, al margen de que en las elecciones locales se vota más a la persona que a las siglas, 'los atentados catalizaron de forma abrupta esa tensión y llenaron de sentido el reproche, que se acentuó, además, con la creciente sensación de sentirse engañados'.

Dos hipótesis

El consultor José Luis Sanchís, que fue asesor de Adolfo Suárez, subraya que el Gobierno 'hizo mal al no manejar desde el principio las dos hipótesis sobre la autoría' e hizo 'peor aún al empecinarse' en apuntar exclusivamente hacia ETA cuando ya se conocían las pistas que apuntaban al terrorismo islámico. Las llamadas a los corresponsales de prensa extranjeros, a las embajadas y las presiones de la ministra de Exteriores para que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU incluyera una mención explícita a ETA completaron el desastre comunicativo.

'En cualquier gestión de crisis la regla número uno es no mentir. Parece que era una tentación aguantar y retener información. El tiempo, a sólo tres días de las elecciones, era una variable fundamental', explica Sanchís, para quien 'el efecto de la manipulación puede haber movido hasta dos millones de votos'. 'Por desgracia, este gobierno pasará a la historia por la mentira', opina este consultor, quien cree que 'pese al buen balance económico, en la política comunicativa ha sido incapaz de transmitir credibilidad y ha pecado de prepotencia'.

Luis Arroyo, profesor de Comunicación Política y consultor, cree que 'la sensación de que el Gobierno recurría a la mentira' no era nueva entre los españoles y el ánimo de cambio se había ido instalado en la sociedad. 'Ahí está la guerra de Irak y las armas de destrucción masiva, la crisis del Prestige, las víctimas del Yakolev, etc', pero 'cuando la mentira se cristaliza en algo tan simbólico y fuerte como lo ocurrido el jueves, la pulsión de cambio se materializa de manera inmediata, se multiplica'. Arroyo opina, además, que el ejecutivo no supo manejar los símbolos. 'Se echó de menos una convocatoria inmediata a todas las fuerzas políticas', explica.

Jesús Monroy, experto en comunicación y asesor de la CEOE, cree que lo determinante fueron los actos del sábado, pero coincide en muchas críticas a la política comunicativa y en el 'mal manejo de símbolos'. 'Se quedaron patidifusos. Se echó de menos un gesto más humano con las víctimas, parecido al que se vio en la Casa Real', señala.

Es imposible saber ahora cuáles hubieran sido los resultados electorales sin la influencia de los acontecimientos. Algunas encuestas de días antes del 11-M apuntaban ya una fuerte mejora del PSOE, pero nadie preveía un vuelco tan espectacular. Lo que parece claro, a juicio de la mayoría, es que los acontecimientos han aflorado de una forma abrupta muchos sentimientos y han movilizado en pocos días a mucha gente pasiva. Una impresionante lección para la política.

El teléfono móvil y el síndrome de Narciso

El timbre de los móviles en medio de la desolación, casi como un último latido de vida, quedará grabado para siempre en la memoria del 11-M. Pero más allá de esta trágica imagen, los especialistas en comunicación destacan el papel desempeñado por los teléfonos móviles en todo el proceso de comunicación tras la catástrofe, y a su influencia en muchos de los acontecimientos vividos posteriormente. El profesor Pere Oriol-Costa llama la atención sobre la importancia de la 'comunicación horizontal' frente a la 'comunicación vertical'. La primera, mucho más participativa, plural y espontánea, y cuyos medios principales en la actualidad son los móviles e Internet, se habría producido con intensidad durante la organización de las manifestaciones del sábado frente a las sedes del PP. Por contra, el Gobierno, a juicio de los profesores Oriol-Costa y Arroyo, ha tenido una visión muy vertical de la información. En opinión del profesor Arroyo, ha sufrido, además, el 'síndrome de Narciso'. En términos de comunicación éste síndrome lo padece quien cree que 'basta con tener controlados sus medios o los que le son favorables para lograr sus propósitos'. Pero 'el control de la televisión pública ya no es garantía de nada', asegura. De hecho, la actuación de la televisión española en esta crisis y el hecho de que se haya convertido en blanco de las iras de muchos ciudadanos, algo que se ha visto a través de los mensajes que circulan por móviles y por la red, es otro elemento para el análisis en las facultades.