Vino

Bodegas Gandía aplaza su proyecto de ocio

La empresa Bodegas Gandía ha dejado en suspenso su proyecto de construir un complejo de ocio, que incluía museo, restaurante y tienda junto a su bodega de Utiel (Valencia), así como una torre mirador que iba a permitir contemplar las 200 hectáreas de viñedos que la compañía tiene en esta localidad. El motivo es la mala situación del sector del vino, que provocó una caída del 1% en las ventas de la empresa en 2003, hasta 42 millones de euros.

Según el presidente de la compañía valenciana, José María Gandía, 'el sector del vino no está boyante porque el consumo decae cada año en los países europeos productores, como España, Francia, Italia y Portugal, y en los otros mercados del norte de Europa están entrando con fuerza vinos de Australia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina y Estados Unidos'.

La inversión prevista en la parte turística de la bodega Hoya de Cadenas ascendía a casi medio millón de euros. Lo que sí ha hecho Bodegas Gandía es invertir 21 millones en la finca del mismo nombre en compra de viñedos y la construcción de una bodega de elaboración y una cava de envejecimiento con capacidad para 150.000 barricas. La empresa tiene terrenos preparados para construir en esta finca de Utiel su segunda planta de embotellado.

Bodegas Gandía ha decidido destinar el dinero previsto para su zona de ocio en elaborar vinos nuevos, 'de calidad y de precio asequible', según su presidente, después de varios años en los que había apostado por los vinos de alta gama, con las marcas Ceremonia y Generación 1. 'Intentamos estar en todos los segmentos, y con la marca Hoya de Cadenas tenemos un vino de gama media y de calidad estable, buscando el gran consumo', explica José María Gandía. La empresa acaba de lanzar un vino blanco y un rosado también con la marca Hoya de Cadenas.

La empresa no ha descartado la inversión en el centro de ocio, pero no la acometerá hasta que se recuperen los mercados internacionales. Bodegas Gandía exporta a más de 70 países y su presidente afirma que 2004 será un año difícil, 'porque el vino español ha dejado de estar de moda en algunos mercados internacionales, como los escandinavos, donde triunfaban hace dos o tres años'.