Galán delega en sus directivos y renuncia a la gestión directa en IBV
Ignacio Sánchez Galán quiere centrarse en el desarrollo del negocio típico de Iberdrola. El primer ejecutivo de la compañía eléctrica ha abandonado el consejo de Corporación IBV, en la que participan al 50% con el BBVA, y delegado las funciones en sus directivos de confianza.
Asuntos mayores, problemas menores. El vicepresidente ejecutivo de Iberdrola, junto con Víctor Urrutia, otro consejero de la eléctrica, han renunciado al máximo órgano de gobierno de Corporación IBV, una sociedad participada al 50% con el BBVA. Su puesto será ocupado por directivos de Iberdrola.
Galán y Urrutia, los dos altos representantes de Iberdrola en IBV, formaban parte de un consejo de doce personas en el que el BBVA sólo había destacado a sus directivos. La eléctrica delega ahora estas funciones en José Saínz Armada, director general del área financiera, y Pedro Velasco, responsable de los negocios no energéticos. Galán se reserva para negocios mayores que sirvan para el desarrollo orgánico de la compañía presidida por Iñigo de Oriol.
Fuentes de Iberdrola aseguraron ayer que el cambio en el consejo de IBV se enmarca en el proceso de adelgazamiento de la estructura ejecutiva de la sociedad. Este ajuste no ha provocado una reducción del número de miembros de su máximo órgano de gobierno que actualmente se fija en doce.
La estrategia ha supuesto que IBV, en la práctica una sociedad tenedora de acciones y que no ha realizado una inversión para aumentar su cartera de filiales desde hace más de tres años, traslade a sus participadas, fundamentalmente Gamesa, Azertia y Landata, los directivos de la corporación, con el objetivo de implicarse directamente en la gestión.
Los pasos para reorganizar IBV, presidida por Alfonso Basagoiti, ya se están dados. Al trasvase de ejecutivos hacia las participadas está a punto de sumarse el cierre de una de las sedes centrales situada en Madrid. IBV, que en la actualidad cuenta con una plantilla cercana a las 20 personas, canalizará sus actividades desde Bilbao, donde se encuentra su origen.
El futuro de la compañía se presenta incierto. Hay caja para comprar -su liquidez supera los 220 millones de euros- pero las decisiones a tomar deben pasar por el filtro de Iberdrola y el BBVA cuyos intereses no han coincidido hasta ahora salvo para vender acciones de Gamesa.
Una sociedad de cartera rentable para sus socios
Acudir a la venta de participaciones en alguna de las filiales de Corporación IBV que cotizan en Bolsa se ha demostrado como un buen negocio para sus dos accionistas. Tanto BBVA e Iberdrola, han hecho caja, con importantes plusvalías, cuando IBV ha vendido parte de sus posiciones en Gamesa. Primero en su salida a Bolsa en 2000, después, en 2001, cuando colocó en el mercado otro porcentaje y, en el pasado ejercicio al vender algo más del 6% de la sociedad. Esta última desinversión supuso el pasado ejercicio unos ingresos extraordinarios de 120 millones de euros que se repartieron al 50% tanto las eléctrica como la entidad financiera. Pero todavía tienen recorrido. El valor en libros de las acciones de Gamesa propiedad de IBV, tdavía un 31% de su capital, es de 2 euros por acción. Ayer cerró a 33,63 euros.