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Alemania quiere un español para el BCE

España parecía resignada a perder temporalmente su presencia en la cúpula del BCE cuando Eugenio Domingo Solans dejase su puesto en mayo. Pero, inopinadamente, Alemania está demostrando especial interés en que un español siga sentado en el Comité Ejecutivo del BCE. ¿Por qué? Descartado el altruismo, todos los análisis apuntan a que Berlín quiere dejar claro que en los seis puestos del Comité debe haber un cierto equilibrio geográfico entre países grandes y pequeños. En los dos anteriores relevos, los aspirantes vencedores pertenecían a países pequeños que aún no se habían sentado en el banco (Grecia y Austria). Si este patrón se repite con Solans, y se perpetúa cuando el italiano Tommaso Padoa-Schiopa y el alemán Otmar Issing dejen sus cargos, en junio de 2006 sólo el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, procederá de un país grande.

Para Alemania no es aceptable esa configuración. La designación de un candidato español sentaría el precedente, muy útil para Berlín, de que un país puede repetir mandato en el BCE. Y borraría el mal ejemplo de París, cuando en 2002 no presentó candidato para sustituir al vicepresidente Christian Noyer. Francia, claro, reservaba su plaza para Trichet, pero Berlín no puede aspirar a un premio similar hasta 2011. Incluso si no sale un español (se habla de José María Viñals, director general internacional del Banco de España), la batalla servirá a Alemania para dejar claras sus tesis de cara al relevo de Issing en 2006.