COLUMNA

La UE no espera

Nunca entendí la diferencia entre la precampaña y la campaña electoral. Se trabaja lo mismo, los actos son iguales y terminas por creerte durante casi dos meses que el mundo se ha parado y todo gira en torno al 14 de marzo. Pues no es así. La vida continúa y las agendas de los grandes problemas pendientes en el mundo avanzan con independencia de quién gobernará España despues del próximo 14 de marzo. Lo estamos viendo en el punto más caliente de la agenda mundial: la imposible gestión de la posguerra en Irak por parte de quienes organizaran la guerra; también lo estamos viendo en otra de las agendas más complicadas de los próximos meses que se resolverá sin duda por medios pacíficos: la agenda de la Unión Europea.

No tenemos todavía la fórmula para poder conseguir la aprobación de la Constitución Europea en el próximo Consejo Europeo y ya tenemos el proyecto de las nuevas perpectivas financieras presentadas por la Comisión. La ampliación sigue sus plazos y en el próximo mes de mayo los nuevos países miembros llegarán a Bruselas para integrarse definitivamente en la maquinaria institucional y administrativa de la Unión Europea. En el mes de junio, otras elecciones: las del Parlamento Europeo. Además en el caso español la posibilidad ,que ahora se aleja, de un referéndum en el supuesto que se aprobara a tiempo la Constitución Europea.

La combinación de estas dos agendas va a poner a prueba definitivamente el modelo de relaciones exteriores heredado de Aznar y el nuevo modelo de equilibrio que propone Zapatero. No parece que de la situación de Irak y de la participación del Gobierno español en esta guerra se vayan a deducir 'los beneficios inimaginables' que nos anunció aquel prodigio de descortesía diplomática llamado Jeb Bush. Salvo un pequeña participación en la acuñación de la nueva moneda iraquí, el contrato mas emblemático para Trillo y Aznar, el suministro de los uniformes de las nuevas Fuerzas Armadas iraquíes para un grupo de empresas españolas ha sido adjudicado a una empresa estadounidense.

El chasco ha sido monumental y lo peor es que a partir de ahora será muy dificil convencer a ninguna empresa española de relieve de que Irak es una buena oportunidad de negocio, no sólo por la evidente inseguridad sino porque ya sabemos que cuando se produce la oferta de algún contrato suculento siempre termina en manos de empresas estadounidenses. Cosa que por otro lado no nos sorprende a quienes siempre pensamos que la posición española en este conflicto es simplemente instrumental y nos va a reportar más inconvenientes que ventajas.

Me preocupa más la agenda de la Unión Europea, ya que el Gobierno que salga elegido el próximo 14 de marzo se encontrará casi inmediatamente con la necesidad de decidir sobre cuestiones muy importantes en una situación donde nuestro país se ha colocado frente a adversarios muy potentes y con la incógnita de hasta dónde va a llegar la cooperación y el apoyo de los países de la ampliación a quienes, según la lógica de Aznar, estamos llamados a coliderar conjuntamente con los británicos.

La primera respuesta la vamos a tener el próximo día 18 de febrero en la reunión que celebrarán en Berlín Schröder, Chirac y el propio Blair para intentar construir un nuevo liderazgo europeo. Aznar no estará en la reunión y verá cómo su socio británico de las Azores no está dispuesto ha sacrificar sus relaciones con París y Berlín para que Madrid esté presente este tipo de reuniones. A París y Berlín no se les pasa por la cabeza invitar al inquilino de La Moncloa a tales eventos.

Sólo nos queda la protesta contra los directorios sabiendo que sólo se protesta cuando no se es parte del mismo. El Gobierno español, o mejor el propio Aznar, se creyó que inauguraba una nuevo liderazgo español en el mundo de la mano de Estados Unidos y conjuntamente con britanicos y polacos un nuevo liderazgo en la 'nueva Europa'. La cita del 18 de febrero en Berlín es el primer aviso de que a lo mejor la política exterior del Gobierno popular nos ha llevado en realidad a tierra de nadie y nos encontramos en los proximos debates europeos compuestos y sin novios.

Portavoz de Asuntos Exteriores del Grupo Socialista en el Congreso

La próxima cita entre Schröder, Chirac y Blair es el primer aviso de que Aznar nos ha dejado en tierra de nadie