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Renuncia

Yukos y Sibneft acuerdan deshacer su fusión sin el pago de indemnizaciones

La fusión más complicada de los últimos años llegó ayer a su fin, tras nueve meses desde el anuncio del nacimiento del sexto grupo petrolero mundial. La unión de las rusas Yukos y Sibneft se rompió ayer definitivamente, después de que los representantes de ambas compañías firmaran un protocolo renunciando a la operación.

Yukos renuncia además a exigir el pago de 900 millones de euros de indemnización como había anunciado en un principio, para evitar un 'largo y complejo proceso judicial que no interesa a nadie', según un portavoz.

Según los términos del documento firmado ayer, Menatep, el grupo controlado por el magnate Mijail Jodorkovsky (quien era presidente de Yukos antes de ser arrestado), renunciará al 92% de Sibneft adquirido el año pasado a cambio de 3.000 millones de dólares en efectivo (2.400 millones de euros al cambio actual) y un 26% de acciones de Yukos.

El fin de la fusión, valorada en unos 11.000 millones de euros, allana el camino para que Roman Abramovich, el segundo hombre más rico de Rusia y que controla, además de Sibneft, el club de fútbol inglés Chelsea, intente unir la petrolera a otro grupo extranjero. Uno de los que suenan es Exxon Mobil, que ya se mostró interesado en adquirir un porcentaje del grupo resultante de la fusión.

Abramovich propició la ruptura de la fusión con Yukos en noviembre, después de que Jodorkovsky fuera encarcelado bajo acusaciones de estafa y evasión fiscal a gran escala. Los analistas políticos rusos interpretaron el arresto como una persecución del actual presidente de Rusia, Vladimir Putin, contra Jodorkovsky para frenar su entrada en política.

Ambas petroleras fueron premiadas ayer en Bolsa tras el anuncio del fin de la fusión. Yukos subió un 7,8% y Sibneft lo hizo algo más del 2%. Con todo, esta última es la más beneficiada por la ruptura, según los analistas. 'Será muy positivo para Sibneft, ya que podrá desvincularse de la trama política que hay alrededor de Yukos', aseguró un experto de la gestora Troika Dialog.

Pese a la firma del protocolo, los ejecutivos de Yukos expresaron ayer sus dudas sobre la legalidad de la operación, ya que, según ellos, el consejo no ha sido informado y debería votarse en una reunión de accionistas que se celebrará el próximo 28 de marzo.

Los dos mayores magnates frente al poder del Kremlin

Roman Abramovich. Principal accionista de SibneftEl multimillonario Roman Abramovich (38 años) se hizo famoso fuera de Rusia cuando el pasado mes de julio compró el club de fútbol inglés Chelsea por 29,6 millones de libras. Antes de esa operación, Abramovich sólo era conocido en Rusia por integrar el selecto club de los multimillonarios que han hecho su fortuna al calor de las privatizaciones de empresas rusas de los últimos años. Huérfano de padre y madre desde los 18 años, Abramovich se crió con sus abuelos en la región norteña de Komi. Tras cursar estudios de ingeniería industrial, ingresa en el Ejército soviético para abandonarlo poco después. Sus esfuerzos y su aguda inteligencia los concentra a partir de entonces en la exportación de petróleo en una refinería de Siberia. Su influencia y su capital van creciendo velozmente hasta que logra hacerse, en 1992, con la mayoría de las acciones de Sibneft. Actualmente, sus negocios se extienden también a la televisión, a la aeronáutica (controla la mayor línea aérea rusa, Aeroflot) y al deporte.Mijail Jodorkovsky. Ex presidente de YukosCon apenas 40 años, Jodorkovsky es el hombre más rico de Rusia, con una fortuna personal estimada en unos 8.000 millones de dólares. Fue el primer ciudadano ruso en aparecer en la lista Forbes de las mayores fortunas del planeta. Por su acercamiento a la política y sus críticas al actual presidente ruso, Vladimir Putin, Jodorkovsky ha sido encarcelado bajo acusaciones de estafa y evasión de impuestos. El magnate hizo sus primeros millones de rublos a principios de los años 90, cuando el banco que había fundado poco antes, Menatep, adquirió acciones de las principales empresas privatizadas a precios muy bajos. Su golpe maestro llegó en 1995, con la compra de la petrolera Yukos en una subasta estatal por sólo 350 millones de dólares (277 millones de euros). Antes de su arresto en octubre pasado, Jodorkovsky controlaba el 44% de las acciones de la petrolera, embargadas ahora por la fiscalía. Dicen los medios rusos que la ira del Kremlin contra él aún está lejos de acabar.

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