Privatizaciones

China abre sus bancos al capital extranjero

El sector financiero, calificado como la otra cara del milagro económico chino, se encuentra inmerso en un profundo proceso de transformación con objeto de estar preparado cuando, en 2006, los bancos extranjeros puedan operar sin restricciones en el país. Con este objetivo, Pekín está inyectando fondos públicos para reducir la alta ratio de malos créditos que atenaza a sus entidades y ha invitado a la banca extranjera a tomar participaciones de cara a las futuras salidas a Bolsa.

Aunque según las cifras oficiales los cuatro principales bancos (el Banco Industrial y Comercial, el Banco de China, el Banco de la Construcción y el Banco Agrícola) acumulaban créditos irrecuperables por valor de 1,59 billones de yuanes (155.200 millones de euros) a finales del año pasado, lo que representa un porcentaje del 16,9% sobre el total, los analistas calculan que el índice real supera el 40%. Es el resultado de la mala gestión y de medio siglo financiando empresas estatales no rentables bajo el dictado de los gobernantes.

La modernización del sector es uno de los principales retos a los que se enfrentan las autoridades para poder conservar durante los próximos años el fuerte ritmo de crecimiento necesario para el progreso y la estabilidad del país. El PIB creció un 9,1% el año pasado. Por ello, y ante la total apertura en 2006, acordada con su ingreso en la Organización Mundial de Comercio (OMC), han decidido acelerar el proceso de saneamiento de la obsoleta industria financiera.

Un paso clave lo dio Pekín a finales del año pasado, cuando inyectó 45.000 millones de dólares (36.300 millones de euros) en el Banco de la Construcción y el Banco de China para reducir la ratio de malos créditos antes de sus colocaciones en Bolsa este año y el próximo, respectivamente. Para entonces debe estar por debajo del 10%. Han sido las dos entidades elegidas como mascarón de proa de un plan que incluirá la posterior salida al mercado de los otros dos bancos. Entre los denominados cuatro grandes poseen el 56% de los préstamos y el 65% de los depósitos del país, cifrados en unos 1,2 billones de dólares.

China tiene una de las tasas de ahorro más altas del mundo, entre otras razones por la escasa cobertura social. Pekín ya recurrió a las arcas públicas en 1998 para insuflar oxígeno en los cuatro grandes, a los que aportó 270.000 millones de yuanes (26.300 millones de euros).

La reducción de los malos créditos es considerada clave para atraer bancos extranjeros a su capital antes de las colocaciones. La entrada, con una participación minoritaria, aunque estratégica, de una compañía extranjera es esencial a la hora de dar peso a la oferta pública de venta, a la vez que permite a las empresas chinas modernizar sus sistemas de gestión y mejorar su tecnología. A los bancos extranjeros les da un pie en el inmenso aunque difícil mercado bancario de un país con 1.300 millones de habitantes.

De momento, el mayor grupo financiero del mundo, el estadounidense Citigroup, y el segundo banco europeo, el alemán Deutsche Bank, han mostrado su interés por tomar una participación en el Banco de la Construcción, a la par que compiten por asegurar la colocación del primero de los cuatro que saldrá al mercado. Se calcula que la OPV (oferta pública de venta) ascenderá a unos 5.000 millones de dólares, por lo que dejaría unas comisiones de unos 175 millones de dólares. Entre los interesados por la gestión de la OPV se encuentra el banco de negocios estadounidense Morgan Stanley.

La Comisión Reguladora Bancaria elevó el mes pasado del 15% al 20% la participación que puede tomar un único accionista extranjero en una entidad china. En conjunto, la inversión foránea no puede exceder del 25%. Citibank, el banco comercial de Citigroup, selló un acuerdo exclusivo el año pasado para comprar un 5% del Shanghai Pudong Development Bank.

Cabe destacar que, en este proceso, los 45.000 millones de dólares inyectados a finales de 2003 en los dos bancos indicados no serán los últimos. Según la prensa local, hasta otros 75.000 millones saldrán al rescate del Banco Industrial y Comercial, el mayor del país, y del Banco Agrícola, el más débil, para sanear su cartera de préstamos. La Comisión Reguladora Bancaria ha fijado como objetivo que la ratio de malos créditos en los cuatro grandes esté por debajo del 15% para 2005. Se estima que el 45% de los préstamos del sistema financiero chino son irrecuperables.

Tanto el Banco de la Construcción como el Banco de China solicitaron en febrero del año pasado autorización para salir al mercado, pero la decisión fue retrasada por la epidemia de neumonía atípica. En septiembre pasado, el primero nombró a KPGG y el segundo a Pricewaterhousecoopers para que auditaran sus activos de cara a la futura OPV.

Los cuatro principales bancos estatales chinos acumulan créditos irrecuperables que superan el 40%, de acuerdo con informes de analistas privados

Las cifras

1,2 billones de dólares en depósitos manejan todos los bancos chinos, de los cuales el 65% está en manos de las cuatro mayores entidades.

45% de los préstamos de todo el sistema financiero se consideran irrecuperables, según datos no oficiales.

25% es el porcentaje máximo que pueden tomar los inversores extranjeros en una entidad local, según la ley china.

Una amplia remodelación en marcha

La provisión de fondos para el saneamiento de las entidades chinas es apenas una parte de la amplia reestructuración que está acometiendo el Gobierno de Pekín para reforzar sus sistemas de gestión, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

'Las autoridades nos han informado de que la recapitalización es parte de un paquete de medidas más amplio que será necesario para reformar estos bancos', ha dicho Ray Brooks, el representante del Fondo en China.

El FMI espera, entre otras iniciativas, que se produzca una mejora del sistema interno de dirección, se refuercen los sistemas de auditoría, se realicen provisiones más prudentes para las pérdidas generadas por los préstamos y que tenga lugar una supervisión más estricta por parte del organismo regulador.

En su informe anual, el FMI advirtió de que a pesar del encomiable crecimiento económico chino, 'las perspectivas a medio plazo dependen de forma crucial del ritmo de las reformas estructurales, especialmente del sistema bancario, de las empresas estatales y del mercado laboral'.

De hecho, la reforma del sistema bancario implica serios desafíos políticos, empresarios y laborales, ya que el saneamiento de las entidades estatales obligará forzosamente a una reestructuración de las compañías del Estado que constituyen las grandes deudoras de los bancos.

Un proceso de semejante envergadura involucra a millones de trabajadores y a importantes cargos políticos y administrativos del Estado, y puede desatar enfrentamientos políticos y sociales de gran calado, lo que ha frenado mucho tiempo al Gobierno.