Crisis de confianza

La deuda de Parmalat es ocho veces superior a lo reconocido

Estas cifras son las primeras hechas públicas por el nuevo equipo gestor de Parmalat, a cuya cabeza se encuentra el administrador Enrico Bondi, y suponen la estimación más cercana del verdadero alcance del fraude de la multinacional, que emplea a más de 35.000 trabajadores en todo el mundo.

El informe preliminar de Pricewaterhousecoopers (PwC), contratada por la nueva dirección para aclarar la verdadera situación patrimonial de la empresa de alimentación, deduce que el antiguo equipo directivo, cuyos miembros se encuentran en su mayoría encarcelados, infló notablemente tanto los ingresos como los beneficios. Entre enero y septiembre del año pasado la cifra de negocio real se situó en 4.002 millones de euros, frente a los 5.376 millones anunciados. El resultado operativo bruto (Ebitda) alcanzó 121 millones, cinco veces menos que los 651 millones que se suponían.

En cuanto al ejercicio 2002, los ingresos fueron de 6.202 millones, cuando la empresa había comunicado 7.722 millones. El Ebitda estimado del año fue de 286 millones, mientras que el balance indicaba 931 millones. Todos los datos presentados por PwC están ajustados por 'transacciones no documentadas y pasivos sin registrar'.

La antigua directiva infló los ingresos y beneficios, según los auditores

Los auditores señalan que los activos líquidos del grupo eran 'insignificantes' a 31 de diciembre de 2002 y a 30 de septiembre de 2003.

Las cifras, aunque provisionales, suponen que los inversores podrían recuperar menos del 10% del valor de los bonos, según Reuters. La publicación de los datos afectó la cotización de los títulos con vencimiento en 2010, que perdieron cerca de un 3%. Las estimaciones previas del mercado asumían una deuda cercana a los 10.000 millones.

El informe fue elaborado con ayuda de los bancos Lazard y Mediobanca. Aunque el grupo precisó que no se trata de resultados definitivos, e incluso pueden variar, la administración extraordinaria ha decidido, de acuerdo con el Gobierno italiano, hacer pública parte de la información.

En cuanto a la evolución operativa, la nueva dirección destaca que 'las actividades de producción se han estabilizado sustancialmente' tanto en el ámbito nacional como en el internacional. La compañía está al día en los pagos, 'aunque con algunas excepciones (el negocio lácteo en EE UU y Brasil)' para las que el grupo está ayudando a los gestores locales a 'alcanzar acuerdos con los bancos acreedores'.

Suben las ventas en Italia

La empresa destaca, asimismo, que las ventas en Italia han mostrado una tendencia positiva desde principios de año, con un incremento del 13,8% en el mes frente al mismo periodo del año pasado.

Por su parte, la firma comunicó que Coloniale Spa, que controla el 51% de las acciones de Parmalat Finanziaria, ha solicitado la declaración de insolvencia.

Las cifras

14.300 millones de la empresa fueron desviados por el fundador y máximo accionista, Calisto Tanzi, a sus propias cuentas.

500 fue el incremento que registraron las ventas del grupo en Italia en enero.

13,8% millones es la deuda neta estimada a finales de septiembre.

Nueva cúpula Prioridades de gestión

El nuevo equipo gestor, a cuya cabeza está Enrico Bondi, tiene previsto presentar el plan de reestructuración a finales de febrero o principios de marzo. El informe de la auditora se usará como base de ese proyecto.

En ese plan se definirá el futuro del grupo de alimentación, incluida la española Clesa, si bien de momento la filial 'no está en venta'.

El presidente de la Comisión de Valores de EE UU (SEC), William Donaldson, dijo ayer en Bruselas que el caso Parmalat debe aumentar la cooperación entre los supervisores. Donaldson propondrá un encuentro formal entre la SEC y el comité europeo de reguladores.