Desinversiones

Mecánica de la Peña, en quiebra, vende Eureka Española y el 3% de Papresa

Mucho pasivo y poco activo. El goteo de ventas para liquidar los escasos recursos con los que contaba Mecánica de la Peña (Mecapeña) cuando entró en quiebra, está a punto de cerrarse. La liquidación de todos los bienes de la compañía no dan, en ningún caso, para pagar a un rosario de acreedores laborales, financieros y comerciales dado el volumen de su pasivo.

La última operación de venta de activos se produjo a finales del pasado mes de diciembre. Los órganos de la quiebra de Mecapeña vendieron, por algo más de 1,3 millones de euros, la totalidad de las acciones de Kvaerner Eureka Española, una compañía con sede en el municipio de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), fabricante de bienes de equipo y con una plantilla ligeramente superior a las 40 personas. Sus trabajadores se adjudicaron la sociedad en subasta pública y posteriormente se la vendieron, por el mismo precio, al gerente de la empresa. La siguiente desinversión para conseguir liquidez y pagar a los acreedores se producirá el próximo mes de febrero. También mediante subasta notarial saldrá a la venta el 3% de Papresa, compañía guipuzcoana dedicada a la fabricación de papel prensa. El precio de salida supera los cinco millones de euros.

Mecánica de la Peña recibió este porcentaje del capital de Papresa como consecuencia del impago de una deuda contraída por Papelera Española, que igualmente entró en quiebra hace más de diez años y que entonces era la propietaria de Papresa. El mecanismo previsto es el mismo. Los trabajadores de Mecapeña, y a la vez acreedores, se adjudicarán el 3% de la papelera y cederán a un tercero esta participación.

Consigue 30 millones por desinversiones para hacer frente a un exigible de 186 millones

Hasta ahora, los órganos de la quiebra han vendido terrenos y pabellones donde se encontraba la antigua instalación fabril de Mecánica de la Peña en el municipio de Urduliz (Vizcaya). Estas desinversiones le han supuesto unos ingresos estimados superiores a los 18 millones de euros. Fuentes judiciales aseguran que el conjunto de venta de activos no supondrá más de 30 millones de euros frente a un pasivo exigible de 186 millones de euros. La resolución de este proceso concursal puede producirse este año.

Responsabilidad de los gestores

Paralelamente a la venta de activos sigue en curso el procedimiento judicial en el Juzgado de Primera Instancia número 13 de Bilbao sobre la actuación de los anteriores administradores de la compañía, el consulting vasco Hi-Tech y la firma noruega Kvaerner. Los síndicos y el fiscal han calificado la quiebra de 'culpable' en los informes elevados al juez. Tanto los síndicos como el fiscal se han apoyado en el informe del administrador judicial.

El representante del juzgado en el proceso concursal, una vez revisadas las cuentas en profundidad, manifestó que las deudas acumuladas de la compañía antes de la solicitud de quiebra 'estaban vencidas y eran exigibles, en notable proporción a la solicitud de la suspensión de pagos (18 de mayo de 1999) y, evidentemente, con anterioridad a la declaración de quiebra (23 de enero de 2001)'.

El comisario señala igualmente que el sobreseimiento de los pagos se produjo a lo largo de 1998 y que, para entonces y una vez comparados los ejercicios de 1997 y 1998, se apreciaba 'la existencia de una quiebra de hecho o estado de quiebra'.

La calificación del juez sobre la actuación de los administradores está previsto que se produzca en marzo o abril próximos. Medios judiciales consultados afirman que tanto el informe del fiscal, como de los síndicos y del administrador suelen ser un referente para dictar el auto.

Las mismas fuentes afirman además, que Mario Fernández, abogado de Pedro Abásolo y Jesús Lobo, socios de Hi-Tech y gestores de Mecánica de la Peña junto con la sociedad noruega Kvaerner, elevó un escrito al juez en el que se oponía 'con matices' a que la quiebra fuera calificada como 'culpable'.

La calificación de culpable en una quiebra no lleva implícita una responsabilidad penal para los administradores de la sociedad, pero sí supone un importante efecto de imagen. Pedro Abásolo, uno de los anteriores administradores, es en la actualidad presidente de Tubos Reunidos, compañía alavesa fabricante de tubos, y en la que el BBVA es el accionista de referencia.

Lss cifras

400 trabajadores fueron despedidos en 2001 como consecuencia de la quiebra del fabricante vasco de bienes de equipo.

96,4 millones de euros perdió la compañía en 1999. Un año después, las pérdidas se situaron en 35,8 millones.

1.000 acreedores, aproximadamente, tiene la empresa, incluidos los trabajadores.