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Rajoy aplica el manual del candidato ganador

Lo que piensa Mariano Rajoy de las campañas electorales y de cómo hay que dirigirlas es bien conocido en el PP. No en vano ha pilotado dos de ellas, la última la que condujo a José María Aznar a la mayoría absoluta en marzo de 2000. En febrero del año pasado el candidato glosaba en unas jornadas convocadas por la Asociación de Periodistas Europeos los principios de la estrategia electoral que hasta ahora ha secundado con éxito y coinciden, de momento, con los que está aplicando su brazo derecho, Gabriel Elorriaga, en el trayecto emprendido hasta el 14 de marzo. Todo menos en una cuestión fundamental: la negativa del PP a aceptar debates televisados, en contra de la opinión expresada por el propio Rajoy hace sólo un año. 'Particularmente, soy partidario de hacer debates, nunca he tenido el más mínimo problema en hacer ningún debate en el Parlamento, en ningún sitio. Y, además, creo que es hasta entretenido', decía el candidato.

A juicio de Rajoy, las elecciones son, fundamentalmente, un acto de confianza y ésta se gana con una trayectoria, no con discursos. De ahí que el primer mensaje económico transmitido en la precampaña haya sido de continuidad en aquellas políticas, como la rebaja de impuestos, en las que el Gobierno ha ganado más crédito en los últimos años. El debate fiscal se configura, según fuentes del PP, como uno de los ejes fundamentales de la campaña, máxime teniendo en cuenta la imprecisión del PSOE en algunos aspectos de su alternativa.

Otro de los mandamientos electorales del candidato que ha sido aplicado con extra limitaciones evidentes, según ha reconocido la propia Junta Electoral, ha sido la venta de la gestión gubernamental en forma de balance, misión que ha asumido el propio Ejecutivo, además del PP. Solamente el Ministerio que dirige Eduardo Zaplana adjudicó el año pasado contratos de publicidad por importe superior a 41 millones de euros, parte de los cuales han sufragado la campaña institucional ahora abortada por la Junta Electoral.

Campaña plana

La notable ventaja que la mayoría de las encuestas adjudican al PP ha llevado a Rajoy a plantear, de momento, una campaña bastante plana en la que sólo José María Aznar, añaden las mismas fuentes, ha dado en algún momento la nota discordante con duros ataques al líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.

Si las expectativas de voto no cambian, se impondría un perfil de campaña suave, similar al que la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ensayó con éxito en la segunda vuelta de octubre, con el objetivo de no movilizar al electorado afín al PSOE. Rajoy opina que sólo en caso de debilidad debe atacarse con dureza a la oposición.

El candidato, en febrero pasado, dijo ser 'partidario de hacer debates'

Los mandamientos del favorito

¦bull; Las elecciones no se ganan en una campaña electoral. æpermil;sta sólo es decisiva cuando las fuerzas están igualadas.

¦bull; Los comicios los pierde o los gana el partido que está en el Gobierno, nunca la oposición.

¦bull; Ningún partido puede presentarse a las elecciones si no transmite al conjunto de la opinión pública que su voto es útil para algo.

¦bull; Si la confianza del electorado en un partido es fuerte y éste tiene la convicción de que va a ganar, lo primero que tiene que hacer es un balance de su gestión en el Gobierno.

¦bull; Si un partido está fuerte electoralmente y tiene la convicción de que la gente confía en él, debe realizar propuestas que incidan, a ser posible, en lo que ya ha hecho. Ejemplo: el PP vuelve a prometer en 2004 una rebaja del IRPF.

¦bull; En el supuesto de que el partido que esté en el Gobierno no esté electoralmente fuerte, debe realizar una dura crítica de la oposición.

¦bull; La oposición debe incidir en los temas en los que goza de más credibilidad y conducir la campaña hacia los asuntos que más perjudican al Gobierno.