Lealtad, 1

El mono chino aventura más alzas

China estrena mañana año nuevo. En el animalario de su particular calendario le toca asumir el protagonismo al mono. Como siempre, adivinadoras y pitonisas, que tanto abundan en ese país, se han apresurado a lanzar sus premoniciones, aunque las autoridades hace tiempo que prohibieron estas prácticas. La tradición, empero, puede más que los edictos y miles de chinos ya han pagado a los buscadores de sueños por saber qué es lo que deparará el año del mono.

æpermil;ste es un animal inquieto, dado al jolgorio y, también, a la irritabilidad. Apuntan los primeros augurios que el mono traerá mucha suerte a los mercados de valores chinos, que conocerán un gran auge principalmente en la segunda mitad del año. Las pitonisas chinas aventuran, también, mucha volatilidad en los mercados de divisas, con el yuan en tensión y observación constante. Van algunas adivinadoras más lejos al aventurar peligros para Bush, que, añaden, los superará aunque con mucho esfuerzo. Se mantiene, en cualquier caso, la apuesta por una bonanza económica y bursátil.

Coincide el fenómeno con el recuento de la contabilidad nacional en ese país, a la que algunos, por cierto, la ponen en cuarentena, como si desconfiaran de las estadísticas por su escaso rigor. No es para menos, porque la Administración china ya admitió el año pasado, por primera vez, que los datos sobre el crecimiento económico eran inexactos y 'erróneos' debido a los 'retoques' de los funcionarios públicos'. Por eso, a partir de este año se aplicarán estándares internacionales similares a los que utilizan las consultoras extranjeras.

Sea como fuere, lo presentado oficialmente es que el producto interior bruto de China creció en 2003 un 9,1% con respecto al año anterior y alcanzó los 1,4 billones de dólares. Se trata del crecimiento más alto desde 1997 a pesar de la crisis del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG) de principios de 2003.

Hay más, según las cifras publicadas ayer, la renta per cápita en China alcanzó el año pasado los 1.090 dólares estadounidenses, con diferencias que van de los 150 dólares anuales en las zonas rurales a los 5.000 de algunas de las grandes urbes orientales, como Shanghai.

Viene a colación tanto apunte chino por el empeño que demuestran los grandes bancos de inversión en los últimos meses respecto a la capacidad de este y otros países, como Estados Unidos, para mantener ritmos de crecimiento tan vigorosos. Para muchos estrategas el momento actual de bonanza bursátil descansa en este fenómeno, porque es el que propulsa los resultados empresariales.