Discrepancias

La declaración de la Cumbre de Monterrey mencionará el ALCA

Representantes de EEUU buscan en la Cumbre de las Américas que se celebra desde hoy en Monterrey que los máximos dirigentes del continente se comprometan a alcanzar un pacto de libre comercio entre las 34 naciones para enero de 2005 y proponen que los gobiernos más corruptos sufran posibles exclusiones.

La Cumbre de las Américas comienza hoy con la presencia de 34 jefes de Estado y de Gobierno en la ciudad mexicana de Monterrey y múltiples desencuentros con EE UU, fundamentalmente por parte de los países del Cono Sur, durante las conversaciones preparatorias. A la cita sólo faltará el dirigente cubano Fidel Castro.

Tan sólo quedan unos flecos para tener lista la declaración de la Cumbre, en la que, según la prensa local azteca, se hará una mención explícita al compromiso con el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuya entrada en vigor está prevista para 2005. Washington, al contrario que Brasil y Argentina, esperaba dicha inclusión. Asimismo, se subrayará la lucha contra la corrupción y la necesidad de reducir el coste de las remesas que millones de emigrantes envían a sus países de origen.

Sin embargo, las diferencias entre el gigante vecino del norte con Brasil, Venezuela y Argentina se han intensificado en los últimos días, lo que ha llevado a algunos a pensar que la cumbre se inauguraría con diferencias insalvables. También estará presente el contencioso entre Bolivia y Chile por la demanda de La Paz de encontrar una salida al mar para exportar su gas.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llega a Monterrey con dos temas en mente: el éxito del ALCA y la lucha contra la corrupción y el terrorismo. En opinión de Washington, la simbiosis de ambos factores podría contribuir a que más de 220 millones de americanos dejen de ser pobres. Bush llega reforzado a la Cumbre, recién presentado su programa para legalizar el trabajo de inmigrantes ilegales hasta tres años. La iniciativa ha satisfecho especialmente al país anfitrión, México.

En cuanto a Argentina, el presidente Kirchner también viaja con dos pretensiones: destrabar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y mejorar las relaciones con EE UU, después de que las relaciones se enturbiaran la semana pasada.