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Se abre el telón en el Real con §Tosca§

Tosca se estrenó el 17 de enero de 1900 en el Teatro Costanzi de Roma. Más de cien años después, la historia sigue siendo muy actual y sus personajes muy contemporáneos. 'Tosca habla del abuso de poder, del ser humano convertido en súbdito en vez de ciudadano, de la política por encima de la moral', afirma Nuria Espert, directora de escena de la ópera de Puccini, con la que el Teatro Real comenzará el próximo miércoles el año.

La actriz barcelonesa debuta en el coliseo madrileño con un trabajo difícil, como lo son todos los clásicos conocidos. En esta nueva producción, ofrece una mirada nueva, actual, que no vulnera la ópera de Puccini, adelanta. La escenografía, de Ezio Frigerio, respeta la época con una estética calificada por Nuria Espert de 'bella y sorprendente, muy al servicio de la historia'.

Ha sido un mes de ensayos, con la dificultad añadida del paréntesis de las vacaciones navideñas, en el que la directora de escena y el director musical Maurizio Benini, quien ha estado en todos los ensayos aportando su criterio, han tenido tiempo de construir personajes y detenerse en las pasiones. Ayer, mientras la directora atendía a los medios de comunicación, Ezio Frigerio la interrumpía: 'Nuria, todo ha salido como queríamos'.

La nueva Tosca es una coproducción del Teatro Real y la Asociación Bilbaína de Amigos de la âpera. Serán 14 representaciones de esta ópera para la que ayer todavía quedaban algunas localidades en Internet (www.teatro-real.com).

En el primer reparto estarán como trío protagonista la soprano Daniela Dessì (Floria Tosca), el tenor Fabio Armiliato (Mario Cavaradossi) y el bajo Ruggero Raimondi, que cantará su primera ópera en el Teatro Real encarnando al Barón Scarpia, uno de sus más emblemáticos personajes. 'Parece que Puccini hubiera escrito el papel pensando en él', afirmó Nuria Espert. A pesar de las cientos de representaciones de Tosca, Raimondi afronta este Scarpia como si fuera la primera vez, desveló Maurizio Benini.

En el segundo elenco figuran la soprano Ana María Sánchez, que se estrenará como Tosca; el barítono Enrique Baquerizo, que debutará como Scarpia, y el tenor italiano Mario Malagnini, dando vida al pintor Cavaradossi.

Junto a Daniela Dessì y Ana María Sánchez, cantarán el papel de protagonista la rusa Olga Romanko el día 31 de enero y la mítica soprano búlgara Raina Kabaivanska, considerada por muchos la Tosca por antonomasia de las últimas décadas, que se despedirá el próximo 26 de enero de este personaje. El Teatro Real considera un honor que Kabaivanska quiera cantar en el coliseo madrileño su última Tosca.

Pero para Nuria Espert ha habido, además, tres personas importantes en la producción: Ezio Frigerio, creador de un 'decorado conmovedor' a partir de una pequeña idea de la directora de escena con la que ya ha colaborado en Medea, y ganador de un Premio César; la figurinista Franca Squarciapino, premio Goya al mejor vestuario por La camarera del Titanic, y el iluminador Vinicio Cheli, que en el Real ha tenido a su cargo la iluminación de óperas como Aida o Madama Butterfly.

'En ninguna otra producción de ópera he necesitado tanto de un equipo técnico como en ésta. He trabajado con todo a favor y, si algo sale mal, la responsabilidad será sólo mía', asegura Nuria Espert.

'El ensayo ha resultado un placer extraordinario'

Hay mucho en Tosca que conmueve a Nuria Espert. Su historia de actualidad y sus personajes: una Tosca religiosa y creyente que vive como una mujer libre o ese Barón Scarpia depravado, al que la directora escénica describe como uno de los grandes personajes de la historia de la lírica. En concreto, el segundo acto, le ha producido una satisfacción similar a la conseguida con Medea de Eurípides, con Irene Papas.

Esta ha sido la causa de que Nuria Espert aceptara dirigir ópera, después de mucho tiempo alejada del género.

Su primer título fue Madama Butterfly, de Puccini, en la Royal Scottish Opera de Glasgow. Después le siguieron Elektra, de Richard Strauss; Rigoletto y La Traviata, ambas de Verdi; Carmen, de Bizet, y Turandot, también de Puccini. Obras en las que abundan personajes femeninos. 'Recibo muchas llamadas para dirigir óperas, cuyo personaje central es una mujer', explica. 'No me parece extraño, porque no hay tantas mujeres que dirijan ópera. Quizá crean que podemos aportar una mirada diferente'. En la Tosca que subirá al Teatro Real el próximo miércoles, Nuria Espert ha tenido que dirigir a tres divas muy diferentes (Kabaivanska no ha participado todavía en los ensayos), tres personalidades para un personaje apasionado, dominado por los celos responsables de la tragedia final. 'El público que tuviera la inmensa fortuna de ver los diferentes repartos, contemplaría la misma historia, pero vivida de distinta manera', asegura. Con ninguna de las cantantes había trabajado antes, excepto con Ana María Sánchez, en el Liceu de Barcelona en 1999. El ensayo con las tres Toscas se antojaba difícil, pero ha resultado un placer extraordinario, reconoce. 'Los cantantes de ópera tienen una vida muy difícil, más sacrificada que la de un actor o director de teatro, por lo que les respeto y comprendo', confiesa.