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Aventura para millonarios

Es la aventura absoluta en medio de mucha prisa'. Francisco Montoya, copiloto de uno de los equipos españoles que participarán en la vigésimo sexta edición del Dakar 2004, define así el rally más famoso del mundo, en el que participa por vez primera fascinado con la experiencia que está a punto de comenzar. En carretera, de camino a la localidad francesa de Nabonne, donde la carrera efectuará su salida a mediodía de mañana, Montoya derrocha emoción y mucha, mucha impaciencia. Ni pizca de miedo. 'Participar en el Dakar es una lotería, no sé en qué movida voy a meterme, pero estoy como embrujado'. Y es que desde hace ya un cuarto de siglo la magia irresistible del desierto atrae a muchos espíritus inquietos a participar en esta célebre prueba con el ansia de vivir lo que se ha catalogado como 'la última gran aventura sobre la tierra'.

La leyenda ha envuelto también en una incógnita las grandes cifras de la competición, pero lo cierto es que, además de aventura, el Telefónica Dakar (nombre oficial este año) se ha convertido en un impresionante negocio que mueve muchos millones de euros y atrae a importantes patrocinadores. De hecho, resulta imposible participar por menos de 210.000 euros, incluida la inscripción, las modificaciones de los vehículos, las pruebas de los mismos en el desierto, la gasolina, los desplazamientos, etc. æpermil;sta es la cifra mínima. Hay equipos muy sofisticados que llegan hasta 6.000.000 de euros, según fuentes de los participantes. La media está en torno a 300.000 euros.

Y es que todos los vehículos deben ser modificados y puestos a punto hasta el último detalle para superar las condiciones del terreno. Desde los neumáticos hasta unos simples tornillos, han de pasar por modificaciones para poder competir. La inversión en un vehículo oscila entre 120.000 euros para uno de serie hasta una inversión sin límite para la fabricación de uno creado exclusivamente para el Dakar.

Y eso que la ley del desierto no perdona. Si el vehículo se estropea, se une al polvo del camino, porque la organización rescata a los participantes, pero obliga a quemar los vehículos que se quedan en la arena. Además, los automóviles y camiones pueden llegar a gastar hasta 90 litros de gasolina por kilómetro. Considerando que en todo el recorrido se pueden consumir 4.800 litros, hay que prever un desembolso mínimo de 21.600 euros, si se tiene en cuenta que el litro se paga a 4,5 euros.

'El desierto es imprevisible, una vez en Mauritania tardamos 13 horas en recorrer 13 kilómetros y gastamos 100 litros de combustible por los acelerones en la arena', recuerda Montoya. Aunque participa por primera vez en el Dakar, no es su primer contacto con este paisaje, del que evoca 'la sensación de libertad' y las 'mágicas noches de soledad' que regala. 'Mires por donde mires... horizonte, horizonte, horizonte', describe. Pero el ensueño no debe llevar a perder de vista que 'esto es una carrera, hay que darse prisa', y 'mantener la cabeza fría'. De otra forma, los participantes no podrían superar el agotamiento, los caprichos del paisaje, los misterios de las profundidades y crestas de las dunas o los secretos de la orientación para llegar a la meta y cumplir las rígidas normas de la prueba. æpermil;sta impone, por ejemplo, cuantiosas multas en caso de incumplir normativas de tráfico en el país donde se esté. El dinero recaudado repercute en esas poblaciones. De hecho, durante años se han financiado pozos de agua, medicinas y escuelas gracias a esos fondos, un argumento que utilizan los organizadores contra quienes censuran la competición por la tremenda invasión de motores en los polvorientos caminos de África. Pese a sus detractores, la leyenda continúa.

'La leyenda ha envuelto en un misterio las grandes cifras de la competición'

El virus dakar

Representación

La meta del amante del todoterreno es participar en este rally. Muchos repiten contagiados por el llamado virus Dakar. Este año la representación española es la más numerosa, tras la francesa.

Velocidad

Están obligados a cumplir límites estrictos de velocidad en los países que atraviesan. 50 km por hora en Marruecos y 30 km en otros países africanos. Llevan un radar incorporado en el sistema de localización geográfica que les informa.

Normas

Las normas de la carrera son muy estrictas y la organización impone multas cuantiosas si no se cumplen. La visa es obligatoria.

Experiencia

Sólo un 25% de los participantes logra alcanzar la línea de meta en Dakar. El resto suele quedarse en el camino, según lo ocurrido otras veces.