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Nuevas tallas para unos europeos cada vez más gordos

Francia ha decidido hacer uso de la cinta métrica y tomar las medidas de sus ciudadanos con el objetivo de adaptar la moda a una población cada vez más vigorosa y más frustrada, que gasta menos en ropa. Y es que Europa engorda. La mayoría de países ha visto aumentar de talla a sus ciudadanos, sin que la industria textil se haya adaptado a las nuevas dimensiones. Hace 30 años, de media, que el continente no se pesa y la moda se ve incapaz de satisfacer la demanda de unos clientes cada vez más desanimados. En Francia, una de cada dos personas no encuentra su talla, unas medidas que encajen perfectamente. El país galo -después Inglaterra y Holanda- quiere poner remedio. La 'campaña de medida' recorre, desde hace nueve meses, la geografía francesa en búsqueda de voluntarios a quienes aplicar la tecnología más avanzada y rápida para un estudio completo de su morfología. Los primeros resultados ya indican que 'lo que ayer era una talla 38 hoy es una talla 40', explica Patrick Robinet, jefe de la campaña que realiza el Instituto Francés Textil. A finales de año se espera que 10.000 personas hayan pasado por este peso.

Del desfase existente entre oferta y demanda de la malhadada industria textil ya se ocupó Bruselas, que persigue sin éxito desde hace años, la armonización de tallas en Europa. En colaboración con cada uno de los países, actualizó la tecnología capaz de analizar hasta el más mínimo detalle la morfología de los europeos, con el fin de promocionar la compra de ropa a medida para satisfacer al mayor número posible de consumidores. Su frustración 'es hoy uno de los motivos por los que consumen entre un 3% y un 4% menos cada año', según Lutz Walter, responsable del proyecto.

Este modelo de negocio podría permitir, además, según Walter, 'explotar la ventaja de proximidad' en una industria, hoy testigo de la deslocalización hacia países con una mano de obra más barata. Sólo en Francia, el 20% de las empresas de confección llevaron sus centros de producción al extranjero el pasado año. Una tendencia que el país intenta combatir con la fabricación en suelo francés de moda de mayor nivel adquisitivo.

La frustración de los compradores de ropa se traduce en un descenso del consumo entre el 3% y el 4% cada año

Por el momento, la campaña de medida francesa seduce también a la sanidad, interesada en el efecto positivo de la información morfológica sobre la investigación científica. Los resultados de la biometría son una base importante para establecer posibles correlaciones entre la morfología y los problemas ligados al metabolismo, como la hipertensión o la diabetes, según el Centro de Prevención Sanitaria y Social, nuevo socio de la iniciativa. Resultados que podrían ser útiles en la investigación sobre la obesidad, cada vez más presente en la sociedad occidental.

El mundo del deporte también se ha adherido a la campaña. Más de 200 deportistas de alto nivel se han sometido al estudio, que podría conducir a ' un mejor seguimiento' a través de estudios morfológicos individuales, completados con medidas de composición corporal, según el Laboratorio de Antropología Aplicada de la Universidad París V.