EDITORIAL

Inspección cualificada

La Agencia Tributaria ya nos tiene acostumbrados a grandes presentaciones sobre campañas contra el fraude de altos vuelos: inspección en zonas costeras de lujo, compra de yates y joyas, etcétera. Pero la que hizo ayer aportaba, por primera vez, datos contantes y sonantes sobre una campaña de este tipo: el fisco ha detectado 173 millones de euros de fraude en la importación de 15.000 coches de lujo procedentes de países de la Unión Europea. El truco consistía en declarar un valor muy inferior al real, con fórmulas como la de catalogar coches nuevos como de segunda mano.

El golpe de mano de la Agencia en un segmento tan específico como son los vehículos de alta gama ha ofrecido réditos sustanciales. Y el éxito de la campaña debe servir de acicate para seguir potenciando la inspección fiscal cualificada, en nichos de mercado en los que el fraude resulta especialmente fácil de articular y las inspecciones pueden dar resultados más notables. Una lista en la que no sólo se incluyen los artículos de lujo, sino otros segmentos más difíciles de escrutar como los pisos de alquiler no declarados y una alta gama de servicios (restauración, servicios de reparación del hogar, pequeño comercio, etcétera).