Ronda de Doha

Bruselas relaja sus exigencias para recuperar la Ronda de Doha

EE UU emplea sus recursos en los pactos bilaterales y regionales

Hemos oído atentamente todos los puntos de vista dentro y fuera de Europa y creemos que hay apoyo suficiente para conseguir que el tren vuelva a su raíl', dijo el comisario de Comercio de la UE, Pascal Lamy, al anunciar los cambios en la posición de Bruselas en las negociaciones.

La Ronda de Doha, cuyo objetivo es la liberalización mundial del comercio, se encuentra moribunda desde que los ministros de los 146 países de la Organización Mundial del Comercio (OMC) fracasaron en la reunión de Cancún, el pasado mes de octubre, en su intento de llegar a un acuerdo.

La nueva propuesta permitirá que cada país negocie su compromiso con los llamados temas de Singapur (transparencia en los concursos públicos, regulación de la competencia, inversiones y facilitación de las transacciones), rechazados por la mayoría de los países en desarrollo.

'EE UU opta por los acuerdos bilaterales y regionales porque las condiciones son menos estrictas'

Con esta iniciativa la Comisión marca distancias con otros países que, como EE UU, optaron por los acuerdos bilaterales. 'El sistema multilateral debería ser la prioridad número uno para encauzar la globalización, desarrollar los objetivos de la UE y asegurar una verdadera ronda del desarrollo', dijo Lamy.

Y es que Robert Zoellick ya lo advirtió. Nada más terminar la reunión de Cancún, el representante de Comercio de EE UU anunció que Washington buscaría en los acuerdos bilaterales y regionales lo que no consiguió con Doha.

'Cancún fue un fracaso para los acuerdos multilaterales y los países optaron por los pactos bilaterales', afirma Rafael Pampillón, director del área de Economía del Instituto de Empresa.

Además de los recientes acuerdos firmados con Chile y Singapur, EE UU ha anunciado negociaciones con los países de Centroamérica, Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá, Mercosur, Australia y Marruecos, entre otros.

'Estados Unidos apuesta por los acuerdos bilaterales y regionales porque en esos contextos no está sujeto a las condiciones más estrictas que impone la OMC', subraya Federico Steinberg, profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid.

EE UU se encontró con la oposición de la mayoría de los otros 145 miembros de la OMC al exigir una liberalización comercial ambiciosa después de aumentar el proteccionismo en su propio mercado, con ejemplos como las ayudas a la agricultura o los aranceles impuestos al acero.

En el caso de los acuerdos bilaterales, el país rico tiene más fuerza para negociar, porque al más débil le interesa entrar en un mercado grande pese a las concesiones.

No sólo EE UU ha elegido esa opción. Japón negocia un acuerdo con México y China lo ha firmado con los países del sureste asiático y lo negocia con el Mercosur. La UE, por su parte, no ha empezado nuevos acuerdos desde que Lamy se hizo cargo de Comercio, en 1999. Sólo se han continuado las negociaciones de los ya empezados, como el de Chile (ya firmado), Mercosur, y los países de Cooperación del Golfo.

Tras Cancún el comisario planteó el Parlamento la posibilidad de seguir el ejemplo de EE UU, pero la UE prefirió mantener la apuesta por Doha.

Queda por ver los efectos que tendrá en la ronda la proliferación de acuerdos bilaterales, sobre los que ya alertó el director general de la OMC, Supachai Panitchpakdi. 'Los recursos diplomáticos son limitados. Si se dedican a los acuerdos bilaterales y regionales no se usan para Doha', advierte Steinberg. La próxima reunión de la OMC será el 15 de diciembre, pero las fuentes cercanas a las negociaciones desconfían de que se logren importantes avances.

G-22. Acuerdos que compran el silencio

Cancún supuso un punto y aparte en las negociaciones de la Ronda de Doha. Y no sólo por el fracaso. En la ciudad mexicana los países en desarrollo empezaron a hacerse oír al agruparse en el G-22, que encabezaron China, Brasil e India.

Doce de ellos eran suramericanos, pero pronto desertaron varios, como Costa Rica y Colombia. Algunos analistas y organizaciones no gubernamentales apuntan a que la deserción fue la moneda de cambio de entablar negociaciones con EE UU para lograr un acuerdo de libre comercio con la primera economía del mundo. Fuentes de la OMC aseguran, no obstante, que cuando se retome la Ronda de Doha en diciembre, algo habrá cambiado en las negociaciones, porque hay un nuevo grupo de presión, el de los países en desarrollo.

Elecciones. Pendientes de las urnas de EE UU

La política comercial de Estados Unidos está en estos momentos supeditada a las elecciones que se celebrarán el próximo año. 'El proteccionismo no está basado en el bienestar de los Estados, sino de los lobbies que están preparando la campaña electoral para que George Bush sea reelegido', asegura Rafael Pampillón, director del área de economía del Instituto de Empresa.

Lo cierto es que el lobby (grupo de presión) del acero presionó a la Administración para que impusiera los aranceles del 30% a este producto, que la OMC ya ha declarado ilegales.

El último movimiento ha sido la limitación de las importaciones textiles de China. El problema es que si Bush opta por contentar a la industria, pierde la credibilidad de su perfil liberal que tantos votantes ha atraído.

Crecimiento. El comercio mundial mejorará en 2004

Las transacciones comerciales mundiales crecerán en 2004 un 7,8%, y un 9,1% en 2005, según las previsiones hechas públicas ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, este año se mantienen estancadas con una subida del 4%, igual porcentaje que el año pasado y muy lejos del incremento del 12% de 2000.

El relanzamiento de la Ronda de Doha se considera imprescindible para impulsar el comercio y, por ende, el crecimiento mundial. Incluso el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se han sumado a la llamada de urgencia del director general de la OMC, Supachai Panitchpakdi, para que se retomen las negociaciones multilaterales y se liberalicen los mercados.