Cinco Sentidos

La grabadora de DVD da la puntilla al vídeo

El DVD se ha convertido en el sistema de vídeo del presente y del futuro. En la campaña navideña del año pasado, por cada vídeo VHS se vendieron cuatro lectores DVD en nuestro país. Y este año la tendencia crece y se consolida. De hecho, hoy muchos aficionados tenemos en casa un equipo DVD. Un equipo que sirve para reproducir películas en el televisor, pero que sólo sirve para eso: para reproducir.

Lo que algunas personas no saben es que, ya hace dos años, salieron a la venta las primeras grabadoras DVD de salón. Unas grabadoras que poco a poco se consolidarán como el sustituto natural del vídeo en VHS.

De entrada, las primeras grabadoras que salieron en noviembre de 2001 costaban entre 1.700 y 2.100 euros. Entonces y, a esos precios, el ciudadano de a pie apenas se interesaba por estos equipos. Los únicos que compraron fueron los locos por el vídeo y muchos profesionales de esos que llaman de la BBC. Es decir, los que se dedican a grabar bodas, bautizos y comuniones.

Sólo dos años después, las grabadoras DVD empiezan a tener un precio razonable. Estas Navidades encontraremos modelos de firma más que reconocida por debajo de los 500 euros (Philips DVD-R70) y de segundas marcas, en torno a los 350 euros (Traxdata LVW-5001). Unas cifras que pueden cambiar el sentido de las compras para decantarlo hacia las máquinas que graban.

El único punto de discordia que ha surgido en torno a estas grabadoras DVD es la multiplicación de formatos. Hoy se pueden encontrar en el mercado hasta tres sistemas de grabación en DVD y cinco tipos distintos de discos: la firma europea Philips ha presentado el llamado DVD+R (y DVD+Rw). La japonesa Pioneer, el DVD-R (y el DVD-Rw). Por último, Panasonic, el DVD-RAM. Un auténtico lío a primera vista. De hecho, algo parecido ocurrió en los ochenta, cuando se presentaron las cintas VHS.

Entonces, Sony lanzó también el sistema Betamax y Philips el vídeo 2000. Aquello provocó una guerra comercial en la que perdimos muchos aficionados. Sobre todo los que, primero, compramos una grabadora Betamax y, después, tuvimos que pagar por otra VHS.

La buena noticia es que parece que esto no va a pasar otra vez con las grabadoras DVD. La clave es que los discos grabados con los sistemas de Pioneer y de Philips funcionan en casi todos los reproductores actuales. Además, en el videoclub encontraremos un solo tipo de discos DVD pregrabados.

Todo esto no ocurrió con el VHS y Betamax. Entonces, las cintas VHS sólo se podían reproducir en vídeos VHS y en el videoclub sólo se podían alquilar o comprar películas compatibles con nuestro sistema de vídeo. A la vista de todo esto es muy posible (nunca se puede poner la mano en el fuego) que no se equivoquen los que compren una grabadora compatible con discos DVD+R o DVD-R.

Equipos duales

Además, empiezan a salir los primeros equipos duales. Es decir, máquinas capaces de grabar con discos más y menos R. De entrada, estas grabadoras duales cuestan un poco más que las sencillas (el modelo RDR-GX3 de Sony ronda los 800 euros), pero pronto se acercarán a precios más interesantes para el gran público.

En cuanto al tercer formato, es decir, el DVD-RAM, tiene muchas virtudes, pero también presenta un problema serio. Y es que, prácticamente, sólo se pueden reproducir en las propias grabadoras DVD-RAM. Es decir, apenas hay lectores DVD, capaces de reproducir vídeo grabado en discos DVD-RAM. Para los que, a pesar de esto están interesados en el sistema pueden encontrar modelos muy completos como la Panasonic DMR-E100 (1.500 euros). Una máquina que, además de usar discos ópticos para grabar vídeo, también lo puede almacenar en un disco duro que lleva en su interior.

Diferencias entre una grabadora DVD de salón y una de ordenador

Hay que distinguir dos tipos de grabadoras DVD: las de salón (se conectan al televisor) y las de ordenador. Cada tipo tiene ventajas e inconvenientes y cada máquina sirve para unas aplicaciones muy concretas.

Para empezar, con una grabadora DVD de salón no es posible hacer una copia de seguridad de una película pregrabada que hemos comprado. Para hacer esto habría que usar una grabadora DVD de ordenador.

Lo que sí se puede hacer con una grabadora DVD de salón es grabar películas y programas de televisión. Y, además, esto lo hacen muy bien.

Con calidad y en un soporte estable y duradero. Otra función que hacen bien las grabadoras DVD de salón es pasar a disco las cintas de vídeo familiares. Esas cintas grabadas con la videocámara en vacaciones, en los cumpleaños y en todo tipo de reuniones familiares.