COLUMNA

Los días de Bush

Hace unos días The Washington Post nos recordaba que la discusión acerca del papel en el mundo de EE UU y, en particular, acerca de si la promoción planetaria de la democracia y la libertad respondía a los intereses fundamentales de ese país, había sido objeto de fuertes debates en la campaña electoral que enfrentó a Bush con Al Gore.

El gran periódico incluso entrecomillaba expresiones y partes de los debates para demostrar cómo durante la campaña electoral los intentos de Al Gore para conseguir aumentar la influencia y el prestigio de EE UU en el mundo sobre la defensa de los valores norteamericanos era sistemáticamente contestado por George Bush, que con gran desprecio afirmaba que la sangre y el dinero de EE UU debían ser solamente empleados para proteger los intereses norteamericanos y, a lo sumo, en emergencias humanitarias.

Todo el mundo se quedó perplejo cuando hace unas semanas el presidente Bush anunció en un espectacular discurso que 'el avance de la democracia y la libertad eran la vocación de nuestro país' y 'que la libertad es algo por lo que merece la pena luchar, defender o morir'. Así, con pasmosa sangre fría, Bush hacía suyas las tesis que siempre había combatido y presentaba al mundo su nuevo guión para la campaña electoral: hicimos la guerra de Irak por razones éticas y morales, para promocionar y extender la libertad en el mundo.

La primera experiencia de la nueva estrategia de EE UU para remodelar Oriente Próximo se dará en Irak

Esta semana en Londres, Bush ha vuelto a intentar convencernos de que no sólo fueron fines idealistas los que le guiaron a atacar y ocupar militarmente Irak, sino que además tiene la firme intención de continuar la remodelación de toda la región de Oriente Próximo y de la región del Golfo, también sobre la base de una nueva 'estrategia avanzada de libertad'. Hemos de reconocer que este título suena mejor que aquel del 'eje del mal', que se refería a un grupo de países a los que había que destruir por representar un riesgo para la humanidad.

A partir de ahora se hará lo mismo no porque Irak dispusiera de armas de destrucción masiva -que era falso-, no porque el régimen iraquí mantuviera al terrorismo de Al Qaeda -que era mentira-, no porque estuviera dispuesto a entregar armas de destrucción masiva a grupos terroristas -que el reciente informe de la CIA ha revelado que también fue un argumento falso-; a partir de ahora se podrá hacer una guerra preventiva para hacer avanzar la libertad en el mundo.

La primera experiencia de esta nueva 'estrategia avanzada de la libertad' se realizará en Oriente Próximo y en la región del Golfo. Se trata de demostrar que la opinión pública árabe está ansiosa por cambiar los regímenes de la zona y desea fervientemente la democracia, desde Irán hasta Arabia Saudí pasando por Siria y los Emiratos de la zona del Golfo. Irak será el primer ejemplo de esta remodelación de la región con una transferencia ejemplar del poder a un nuevo Gobierno surgido de elecciones libres. Después seguirán los demás.

Yo comprendo que George Bush quiera ganar las elecciones y ser reelegido presidente de EE UU. Entiendo que para superar la enorme pérdida de credibilidad por la justificación y gestión de la posguerra en Irak necesite poner en marcha nuevas estrategias de carácter moral que encubran el gran fracaso que está suponiendo la ocupación de Irak, pero, como señalaba recientemente la revista The Economist al valorar las nuevas ideas de Bush acerca de la promoción de la democracia en el mundo árabe, lo primero que no debe olvidar es la máxima que se explica en primer curso de medicina: la primera obligación del médico es no hacer daño.

Entre tanto Irak va a peor, Arabia Saudí conoce nuevos atentados terroristas, Estambul sufre una oleada de bombas, vuelven los ataques a las sinagogas y el antisemitismo, Sharon terminará construyendo su muro y el batustán palestino, Italia llora sentidamente por sus carabinieri...

Menos mal que el presidente Bush tiene una estrategia avanzada para remodelar Oriente Próximo.