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Más de 16.000 tentaciones en Feriarte

Ille, cuadro del último Príncipe de Asturias de las Artes Miquel Barceló, con un precio de 300.000 euros, o una pareja de floreros pintados por Juan de Arellano y con un precio de 510.000 euros son dos de las obras más caras entre las más de 16.000 que se pueden encontrar en Feriarte, la feria de las antigüedades que abre hoy sus puertas en Madrid. Las obras muestran la cara del coleccionismo experto de una feria que en cada edición -la actual es la vigésimo séptima- demuestra que el arte también guarda piezas asequibles para todos.

Los anticuarios quieren transmitir que comprar arte es una inversión. 'Vendemos patrimonio de disfrute cotidiano, equiparable a la compra de inmuebles', afirma la presidenta de la Federación de Anticuarios de España, María de los Ángeles Rato. Su recomendación, comprar obras de calidad, buenos autores y en buen estado de conservación, pues aunque estas obras sean inicialmente más caras, son las más rentables. Y recuerdan las palabras de un afamado coleccionista, 'a la hora de comprar hay que valorar lo que se adquiere, su estado de conservación y su procedencia. No está mal ser atrevido, pero no hay que perder la cabeza'.

Las antigüedades llegan a alcanzar rentabilidades entre el 15% y el 20% anual, según el presidente de Feriarte, Antonio Serrano.

Feriarte pone a la venta durante los próximos ocho días en el pabellón 10 del Parque Ferial Juan Carlos I muebles, piezas de arqueología, pintura, escultura, joyas, relojes, arte religioso, porcelana y, especialmente, pintura. Según las cifras aportadas por el galerista Daniel Cardani, miembro del comité organizador, en la actualidad existen en España 20.000 compradores permanentes de pintura, que se van reciclando y dando entrada a otros nuevos. Para estos coleccionistas o simplemente aficionados, Feriarte pone a su alcance obras como Dahlia Rapaz, acuarela de Salvador Dalí, Mila, de Antonio Saura (210.000 euros), Gitanas Rusas, de Juan Echevarría, (240.000 euros) o Mari en la clínica, de Antonio López García (210.000 euros).

Junto con la pintura, el interés del público se dirige a los muebles. Está relacionado con las tendencias en decoración, que vinculan la presencia de piezas de otras épocas al éxito en la creación de ambientes. En Feriarte se exhiben, entre otros objetos, un buró Luis XVI, en Stucco, (210.000 euros), una cómoda estilo italiano del XVIII, en Ángel García Antigüedades (56.000 euros) o piezas de art decó, como el mueble bar de limoncillo que trae Tiempos Modernos (9.100 euros).

Los objetos de otras culturas son, igualmente, muy demandados por su valor decorativo y, dentro de ellos, el arte oriental. En esta edición, por ejemplo, se muestran un buda en bronce procedente de Vietnam (36.000 euros) o un jugador de polo de la dinastía Tang (entre 7.5000 y 8.500 euros), ambos en Itálica.

Garantía del comité de expertos

La organización de Feriarte ve un mercado de antigüedades muy activo en España durante todo el año, aunque especialmente intenso durante la celebración de esta feria, que genera un volumen de negocio próximo a los 15 millones de euros en cada una de sus ediciones.

Mantener el prestigio pasa inevitablemente por la calidad de las piezas expuestas. La tarea recae en el comité de expertos, más de 50 especialistas en las diferentes disciplinas del arte, que días antes de la inauguración revisa las obras -sin la presencia de los anticuarios- y confirma que cumplen los requisitos de antigüedad y restauración permitidos. En torno al 98% de los objetos pasa el examen, el resto es retirado o recalificado. Una garantía para el cliente, que puede conseguir un certificado de la pieza adquirida.