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Nuevos vientos para las 'telecos'

Soplan nuevos vientos para las telecos europeas. Las grandes operadoras del continente han vuelto a los números negros tras el pésimo ejercicio 2002, cuando muchas de ellas optaron por llevar al capítulo de pérdidas las inversiones realizadas en tecnología UMTS durante los años de la burbuja bursátil. Las políticas de ahorro de costes han hecho el resto y están permitiendo la entrada en beneficio de muchos de estos grupos y su colocación en la rampa de lanzamiento hacia el crecimiento de los márgenes, una vez comience la recuperación propiamente dicha y aumenten los ingresos.

'Los beneficios se están recuperando después de las fuertes amortizaciones de 2002 y el recorte de gastos está incrementando el flujo de caja', explican en un informe los analistas de KBL. Frente a las pérdidas declaradas el año pasado, los resultados hasta septiembre de este año muestran una cara más amable.

Telefónica, por ejemplo, publicó unas pérdidas netas hasta septiembre de 2002 de 5.036 millones de euros. En los nueve primeros meses de este ejercicio ha obtenido un resultado neto de 2.014 millones. Deutsche Telekom, por poner otro ejemplo, tuvo unas pérdidas de 24.510 millones de euros hasta septiembre de 2002, para ganar 1.617 millones en los tres primeros trimestre de este año.

Los beneficios comienzan a aflorar de nuevo, pero la mejora obedece a la reducción de costes y no realmente a la mejora del negocio. Las ventas de las grandes compañías, de hecho, apenas han crecido un 2% en los nueve primeros meses del año con respecto al mismo periodo del año anterior.

Algunas compañías, como Telefónica o Telecom Italia, han registrado descensos ya esperados por los analistas. Por esa razón, los expertos se mantienen cautos, a la espera de que repunte el negocio, aunque valoran los saneamientos y la contención.

Las compañías han hecho verdaderos esfuerzos por reducir su deuda, que se disparó en el año 2000 por los cuantiosos importes pagados en las subastas de licencias de telefonía móvil de tercera generación (UMTS). Las compañías europeas gastaron cerca de 100.000 millones de euros en licencias para explotar una tecnología que aún no ha echado a andar. Para reducir el monto de la deuda, compañías como Deutsche Telekom se han deshecho de aquellas ramas de negocio menos estratégicas y han vendido inmuebles para obtener extraordinarios.

Pero lo más llamativo es el cambio de actitud de las compañías con respecto a hace tres años. 'Tenemos la convicción de que cada vez más telecos de las que creímos en principio se preparan para devolver a sus accionistas una gran parte del flujo de caja libre generado, mediante recompras de acciones y dividendos más elevados', sostienen en Goldman Sachs.

Efectivamente, Telefónica pagará un dividendo de 0,4 euros por acción durante los próximos tres años y prepara un plan de recompra de acciones valorado en 4.000 millones de euros para elevar el precio de la acción.

British Telecom ha elevado el pago a sus accionistas un 42% y Vodafone ha anunciado esta semana un incremento del dividendo y un plan de recompra de acciones valorado en 3.600 millones de euros.

De momento, las compañías han optado por dejar a un lado las políticas de crecimiento a través de compras para remunerar al accionista. Los fuertes flujos de caja que está generando el ahorro de costes son la base sobre la que se sustentan los pagos.

La cautela permanece en el mercado

La incertidumbre en torno a la recuperación del negocio de las operadoras de telefonía es todavía un factor que los analistas tienen muy en cuenta. La cotización de las operadoras se ha comportado muy bien este año, al hilo de la recuperación generalizada de los mercados, y el sector europeo gana algo más de un 10% en lo que va de año. De entre los grandes valores, destacan France Télécom y Telefónica, con una ganancia desde enero del 40% y del 28%. Tan sólo British Telecom se encuentra en pérdidas desde entonces, con una caída cercana al 10%. Muchos bancos de inversión se mantienen de momento neutrales en su recomendación para el sector, a la espera de que el crecimiento provenga del aumento de la ventas y no tanto del estricto ahorro de costes.