Proteccionismo

China rechaza la decisión de EEUU de imponer aranceles a sus textiles

El Gobierno estadounidense anunció ayer la imposición de tarifas a algunos artículos textiles chinos, cuando superen en un 7,5% el volumen de importaciones del año pasado. Con esa decisión, se erige como garante del debilitado sector nacional y pretende frenar el fuerte incremento que registran las importaciones del país asiático.

Tras anunciar las medidas proteccionistas, que afectarán a productos específicos como batas, vestidos, lencería y tejidos de punto, Washington ofreció consultas a Pekín para tratar de solucionar el problema. La imposición de cuotas "ayudará a nuestros acuerdos futuros con China, ya que ningún mercado opera de forma justa sin un diálogo abierto", señaló el secretario de Comercio, Don Evans.

Normas de la OMC

La decisión se producía por petición de la industria textil de EEUU, que se acogió a una provisión de la adhesión de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), según la cual varios de sus países miembros pueden introducir aranceles si las importaciones textiles dañan sus sectores nacionales. No obstante, Pekín -que da subsidios a los productores textiles- considera que la iniciativa unilateral de Washington viola los principios de Ginebra, según las declaraciones realizadas hoy por un portavoz del Ministerio de Comercio chino, Chong Quan, citado por la agencia Xinhua.

"La decisión va en contra de los principios de la OMC sobre el comercio libre, transparencia y no discriminación", destacó, y añadió que, como miembro de la OMC, "China se reserva su derecho a presentar una queja ante los organismos vinculados" para proteger sus intereses.

Esos intereses son, nada más y nada menos, que los de uno de los mayores exportadores textiles del mundo: la entrada de sus batas a EEUU ha aumentado un 905% desde 2001 y la de prendas íntimas, cerca del 382%. China crecerá este año un 8,5% y un 8%, el siguiente, según cifras del Fondo Monetario Internacional. No obstante, según alertó ayer el organismo, su expansión monetaria y de inversión podrían generar "desequilibrios económicos", por lo que recomienda a las autoridades que permitan la convertibilidad del yuan.