Aerolíneas

Las guerras de precios dañan el resultado de British Airways

La mayor aerolínea europea no acaba de levantar cabeza. British Airways anunció ayer los resultados correspondientes a su segundo trimestre fiscal, que se saldaron con una caída en sus beneficios antes de impuestos del 57%, hasta los 105 millones de libras, 152 millones de euros.

Los analistas esperaban, sin embargo, peores resultados, ya que tuvo que descontar en este periodo los costes de 58 millones de euros de la huelga de su personal de Heathrow en julio pasado.

Rod Eddington, consejero delegado de British Airways, señaló que las cifras también se habían visto afectadas por la subida de los precios de combustible tras la guerra de Irak y por el recorte de precios acometido por la firma para incrementar la demanda.

El gigante británico, al igual que el resto de las aerolíneas europeas, está intentando imitar el modelo impuesto por las compañías de vuelos baratos.

La empresa ha continuado con su política de recorte de gastos marcada por su radical plan de reestructuración que prevé el despido de 13.000 personas hasta marzo de 2004 y con el que pretende lograr unos ahorros anuales de más de 1.000 millones de euros a partir del próximo año. A finales de septiembre, la aerolínea había alcanzado un ahorro de 1.022 millones de euros en el marco del programa de reestructuración de la aerolínea en vigor desde febrero de 2002, superando el objetivo de 947 millones para marzo de 2004. A esto hay que sumarle los planes ya anunciados de un nuevo ahorro por 656 millones de euros para marzo de 2005.

La facturación de British Airways cayó entre julio y septiembre un 5,8% y se situó en 1.765 millones de euros. Su deuda neta se redujo en 495 millones y quedó fijada en 6.956 millones de euros.

La compañía informó asimismo sobre la jubilación en 2004 de su presidente no ejecutivo, Colin Marshall, de 70 años de edad, y su sustitución por Martin Broughton, de 56 años, hasta ahora presidente de BAT.