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Cómo el Mini transformó a BMW

Si hay una palabra que llene de satisfacción a todos y cada uno de los ejecutivos de BMW, ésa es Mini. El fabricante alemán decidió desprenderse de Rover en 2000, que en seis años sólo le había traído unas pérdidas de 4.600 millones de euros. Pero el entonces presidente del grupo, Joachim Milberg, tuvo una idea feliz: quedarse con la filial Mini. Su intención era relanzar aquella marca que supuso para muchos su primer coche y, para otros, una fuente de recuerdos de infancia.

Dos años más tarde, la apuesta cuasi nostálgica heredada por Helmut Panke ha sido un éxito indiscutible 'y una gran alegría', como reconoce Ignacio Fernández Simal, director general comercial de BMW Ibérica. Las ventas del Mini supusieron a cierre de septiembre el 20,2% de las ventas totales de BMW, frente al 18% en que se ha mantenido en el año. En el último trimestre, además, la división cobró más peso tras copar el 21,2% de las ventas mundiales. En esos tres meses, se incrementó el negocio un 11,3%, hasta 47.252 unidades.

Es más. Mientras que la venta de modelos del grupo (BMW, Rolls Royce y Mini) han crecido un escaso 1,2% en los nueve primeros meses del año, la comercialización del Mini se ha disparado un 30,8%. La propia compañía lo reconoció en su informe trimestral. 'El grupo BMW ha sido capaz de incrementar el volumen total de coches vendidos gracias a la permanentemente alta demanda de la marca Mini'. Más claro, agua.

Los beneficios del fabricante teutón no sólo provienen de la caja registradora. La inclusión de la marca le ha permitido adentrarse con éxito en los coches pequeños de lujo, lo cual le da al producto una gran importancia estratégica. 'Evidentemente, no somos una marca de volumen', asegura Fernández Simal. 'Pero no podemos renunciar a crecer'.

Incluso parece que contar con Mini proporciona a BMW licencia para más alegrías. La marca alemana, rigurosa tanto en su imagen como en sus planteamientos, no había fabricado nunca un coche con tracción delantera. 'Somos muy rigurosos', sentencia. Nunca, hasta que llegó el Mini.

En BMW aseguran con orgullo que la marca británica ha logrado recuperar bastante del sabor y la importancia de que gozó allá por los años sesenta y setenta. 'Desde que salieron los primeros modelos, el coche ha producido un gran impacto social', asegura Fernández Simal. 'Es un coche que gusta a todo el mundo', asegura. Y encima trae buenos recuerdos.

Los 44 años de un coche mítico

Sir Alec Issigonis, primer diseñador del coche, nació en Turquía en 1906. En 1936 se une al equipo de diseño de Morris Motors, entonces British Motor Corporation.

Tras la crisis del canal de Suez, la BMC toma la decisión de crear un coche económico para cuatro adultos. Para ello, se usaron retazos de modelos anteriores, todo en 3,05 metros de largo, 1,41 de ancho y 1,35 de alto. Fue el primer coche en incorporar tracción delantera.

El 26 de agosto de 1959, se presenta en sociedad el Morris Mini Minor.

John Cooper, campeón de Fórmula 1 en 1959 y 1960, se enamora del coche y propone a Issigonis construir un Mini con un más rendimiento. En octubre de 1961 nace el Mini Cooper.

La BMC se toma tan en serio este proyecto que forma el primer equipo oficial de fábrica para rallies, contrata pilotos y copilotos oficiales.

Su éxito en los rallies y su bajo precio lo hacen extraordinariamente popular en los sesenta. Entre sus propietarios, los Beatles, Steve McQueen o Paul Newman.

La BMC cambia su nombre a Austin Morris en 1980 y a Rover en 1988.

El modelo languidece en los ochenta. Su propietario lanza numerosas versiones para relanzarlo. Todo inútil. BMW compra Rover en 1994 y lo vende en 2000.

Modelos

Mini One El modelo básico. Precio mínimo de 17.000 euros. Motor de 1.598 cc con 66 caballos. Alcanza los 181 km/h.

Mini One 1.4 D Versión diésel del One. Desde 17.900 euros.

Mini Cooper Una versión más deportiva. Es el modelo más vendido. Desde 17.300 euros. Ese dinero incluye un motor de 1.598 cc que da 85 CV y una velocidad de 200 km/h.

Cooper S Gama más alta. A partir de 23.000 euros. Lleva un motor de 1.598 cc, con una potencia máxima de 163 caballos. Velocidad punta: 218 km/h.