Comercio exterior

El Kurdistán, una vía alternativa para iniciar los negocios en Irak

Las nuevas alianzas surgidas a raíz del conflicto bélico que acabó con el régimen de Sadam Husein y los efectos devastadores de los bombardeos sobre las infraestructuras y comunicaciones en la mayor parte del país han convertido el kurdistán iraquí en una región privilegiada como plataforma alternativa para el comercio y las inversiones occidentales en Irak.

La creación de una zona de exclusión aérea tras la Guerra del Golfo en 1991 y el disfrute de una autonomía real, con Parlamento propio, en los últimos diez años han dotado al Kurdistán iraquí de una estabilidad, organización, producción y condiciones de vida que le asemejan más a una sociedad occidental, en la que se ha desarrollado, incluso, una incipiente economía de mercado.

Conscientes de esta realidad y conocedores de que la región apenas sufrió los efectos de la reciente guerra, Domingo Martorell, empresario navarro de equipos e instalaciones eléctricas, y su hermano Manuel, periodista especializado en Oriente Próximo, mantuvieron el pasado junio una serie de encuentros con representes de la Cámara de Comercio de Suleimaniya, la ciudad más desarrollada del Kurdistán iraquí, y con los responsables económicos de la Administración autónoma.

Fruto de estas conversaciones ha sido una invitación formal de ambas instituciones para establecer relaciones con organizaciones homólogas de España para impulsar el comercio y las inversiones en esta región de Irak y su proyección hacia el resto del país.

Los hermanos Martorell han trasladado esta invitación oficial de ambos organismos kurdos a una veintena de Cámaras de Comercio de Cataluña, Navarra, La Rioja, Murcia, País Vasco, Baleares, Canarias y las dos Castillas. La propuesta está siendo ya estudiada con interés en Navarra y Barcelona, mientras que el Consejo Superior de Cámaras está organizando un viaje empresarial a Irak, en la primera quincena de diciembre, en cuya agenda está previsto explorar y conocer in situ las oportunidades en el Kurdistán.

Coreanos y japoneses están trabajando ya en la región, donde se construyen dos aeropuertos con apoyo de la Administración de EE UU. En el gobierno transitorio que dirige Irak hay cinco representantes kurdos. A diferencia del resto del país, en el Kurdistán funcionan la entidades financieras. Están abiertas las aduanas con Turquía, Irán y Siria. Se mantiene la normalidad en los servicios y en la Universidad, e Internet se ha extendido por las principales ciudades. Unas peculiaridades que, en palabras de Manuel Martorell, sirven como prueba de que 'la libertad, la seguridad y el desarrollo económico no son una utopía en Irak'.

Oportunidades en energía, conservas, vinos y turismo

Petróleo, agua y agricultura son los principales recursos económicos del Kurdistán iraquí. En base a ello las autoridades kurdas están especialmente interesadas en atraer inversiones extranjeras en la industria de conservas de frutas y verduras, cuya producción tendría un importante mercado en todo Oriente Próximo. Otros sectores especialmente atractivos son los relativos a la elaboración de pastas alimenticias con harina y sémola de trigo, bodegas para la producción de vinos y mosto de uva, puesta en marcha de invernaderos con cultivos intensivos y riego por goteo, prospecciones acuíferas, generación de energía eléctrica de origen solar, agencias turísticas y hoteles. En concreto, el turismo es uno de los objetivos prioritarios para la Administración autónoma que está impulsado viajes específicos para empresarios, políticos occidentales y organizaciones no gubernamentales.