Relevo

Trichet asume la presidencia del BCE sin expectativas de grandes cambios

La personalidad exuberante e imprevisible del holandés deja paso al aplomo y seguridad de uno de los banqueros centrales con mejor reputación en el planeta. El peinado impecable y la mirada de rapaz de Trichet eclipsan a partir de hoy al pelo alborotado y los ojos chiquitos y somnolientos de Wim Duisenberg, presidente del BCE desde 1998.

Pero al margen de los diferentes estilos personales, se prevé que Trichet mantenga el timón del Banco con el mismo rumbo que su antecesor: obsesión por el control de la inflación, apego formal al Pacto de Estabilidad y negativa, por ahora, a publicar los detalles de la posición de cada gobernador en cuanto a los tipos de interés.

Muchos esperan, y otros muchos temen, que durante los ocho años de mandato de Trichet el único cambio que se produzca en Fráncfort sea el traslado a la nueva sede oficial del Banco a finales de 2008.

El hasta ahora gobernador del Banco de Francia llega con el compromiso expresado ante el Parlamento Europeo de velar por la independencia del banco, mantener su credibilidad y actuar con realismo y pragmatismo.

Duisenberg, procedente de un país relativamente pequeño como Holanda, supo resistir, siquiera en público, los repetidos intentos de los Gobiernos de la zona euro de interferir en la política monetaria. Los analistas temen que la sombra de París sea demasiado pesada sobre Trichet, aunque como gobernador supo mantener su autonomía.

Pocos dudan, en cambio, del pragmatismo de un Trichet que considera legítimo 'utilizar mecanismos monetarios no demasiado ortodoxos' si se corre el peligro de deflación. Este realismo, en parte, le ha costado varios años en una tela de araña judicial por su gestión durante el rescate del banco público Crédit Lyonnais. Su candidatura al BCE era tan firme que los primeros ministros de toda la zona euro han tenido que esperar su absolución.

El nuevo presidente se encuentra con una zona euro estancada, las finanzas públicas de los principales países en números rojos y un euro muy revalorizado frente al dólar. La unión monetaria se enfrenta además a su primera crisis y los goznes del Pacto de Estabilidad y Crecimiento están a punto de saltar.

'Trichet mantendrá la línea estricta de Duisenberg sobre el Pacto', afirman fuentes próximas al BCE, 'e incluso aumentará el énfasis sobre la necesidad de reducir el porcentaje de deuda pública en relación con el PIB'.

Duisenberg se despide con dudas sobre el éxito del Plan de Estabilidad

El presidente saliente del Banco Central Europeo (BCE), Wim Duisenberg, consideró ayer posible un fracaso del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que 'sería un desastre para Europa', según declaró a la televisión alemana.

'El peligro (de un fracaso) existe. Sería un desastre para Europa, pero espero y estoy seguro de que el Banco Central Europeo hará todo lo posible para conservar el Pacto, que ahora está siendo ciertamente presionado', afirmó el presidente de la entidad.

Agregó que antes de la entrada en vigor de la unión monetaria, en 1999, algunos países participantes demostraron tener una destacable y fuerte voluntad política en lograr la convergencia de prestaciones económicas como un bajo índice de inflación, el mayor crecimiento económico posible y un bajo índice de desempleo. Duisenberg opinó que ahora parece que este consenso está desapareciendo y para su sucesor, el francés Jean-Claude Trichet, el mayor reto será resucitar esta voluntad política.