Cinco Sentidos

La arquitectura que nunca existió

'Retratar obras de arquitectura es extraño. El arte de todos los tiempos y culturas se ha centrando en la figura humana'. Pedro Azara, comisario de la exposición La ciudad que nunca existió, trata de explicar así la originalidad de la muestra que se expone en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) desde ayer y hasta el próximo 1 de febrero.

La exposición reúne 80 obras, la mayoría de ellas pinturas, pero también presenta dibujos, fotografías e instalaciones. Todas tienen en común que evocan espacios arquitectónicos imaginados, que no han existido nunca. La mayor parte de las creaciones pertenecen a pintores de los siglos XVI, XVII y XVIII, como Vredeman de Vries, Van Delen, Francisco Gutiérrez, Marieschi o Bellotto. Este dominio se complementa con una selección de frescos pompeyanos procedentes del Museo Arquitectónico de Nápoles.

El capricho arquitectónico (así se denominan las obras que representan arquitecturas imaginarias), 'es un género pictórico menor, muy poco estudiado', explica Azara. Apareció entre finales del siglo XV y principios del XVI, 'a partir del descubrimiento del palacio de Nerón, en el que se encontraron muchos frescos que recreaban arquitecturas con un marcado carácter ilusorio'. Este hallazgo impulsó a los artistas de la época a hacer lo mismo. Pero el género no murió en el XIX. Como recoge la muestra, también ha sido cultivado por artistas contemporáneos como Paul Klee, Catherine Yass o Miquel Navarro.

Uno de los encantos de la exposición es, según Azara, el descubrimiento de lo que normalmente se considerarían 'obras menores'. 'Suelen estar en almacenes o paredes de pasillo y despachos de museos, muchas de ellas de autoría dudosa', cuenta. El hecho de que reúna algunos autores desconocidos 'hace que la gente venga a verla con una idea y salga con otra. Y eso es lo que queremos, que el visitante se dé cuenta de que la valoración estética del arte es algo muy relativo', explica Azara.

La ciudad que nunca existió es una coproducción del CCCB y del Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde se podrá ver entre el 23 de febrero y el 30 de mayo del año que viene.