Bancos

América Latina ha aportado beneficios de 7.000 millones desde 1998 a SCH y BBVA

La aventura latinoamericana de los banqueros españoles se ha saldado hasta el momento con resultados más que positivos. A pesar de que la crisis de Argentina obligó al BBVA a registrar como pérdidas 1.600 millones de euros y al SCH unos 1.700 millones, los beneficios netos obtenidos por ambas entidades resultan muy elevados y les suponen una notable rentabilidad.

En concreto, el Santander ha sumado 5.128 millones de euros entre 1998 y 2002, de acuerdo a los datos de su beneficio neto atribuido en la región en sus negocios de banca comercial, gestión de ahorros, banca privada y banca mayorista global. En el caso del BBVA, desde 1999 a 2002 ha ganado, por los mismos conceptos, 1.908 millones. A estas cifras pueden sumarse 353 millones de euros más en el primer semestre de este año. En total, unos beneficios netos totales entre ambos de 7.036 millones de euros. Para medir la importancia de estas cifras, debe tenerse en cuenta que el BBVA ha invertido 10.000 millones de dólares en América Latina desde 1995 hasta el año pasado, en tanto que el SCH aportó 17.570 millones a su estrategia regional.

Mientras el Santander ha buscado controlar la casi totalidad de los paquetes accionarios de las entidades que ha ido adquiriendo desde la pasada década, el BBVA ha optado por comenzar con participaciones no tan elevadas. Actualmente controla un 70% promedio de los bancos y fondos de pensiones en los que ha invertido en la región. Por otra parte, los analistas indican que el BBVA aún deber amortizar unos 2.300 millones de euros de sus fondos de comercio en la región, cifra que se eleva a 4.200 millones en el caso del SCH.

El BBVA obtuvo beneficios netos a nivel global de 8.061 millones entre 1999 y 2002, y el grupo Santander, 9.816 millones entre 1998 y 2002

BBVA 5,51 -0,09%
SANTANDER 2,77 -0,88%

Beneficio regional y global

Otra medida interesante para estimar el impacto de los resultados de América Latina por ambas entidades es compararlos con los beneficios netos totales de los dos grupos. Pero aquí surge un problema que oscurece parcialmente la comparación, pues tanto las amortizaciones de fondo de comercio como las dotaciones por pérdida y morosidad se deducen de la cuenta de resultados de cada grupo. Lo que significa que esas deducciones no están contabilizadas en los balances de sus negocios latinoamericanos, en cuyas cuentas de resultados sólo se muestran los beneficios netos.

A pesar de esta importante salvedad, entre 1999 y 2002 el grupo BBVA obtuvo beneficios netos de 8.061 millones de euros, de los cuales 1.908 millones fueron logrados en América Latina.

En el caso del SCH, entre 1998 y 2002, el grupo consiguió unos beneficios netos atribuidos de 9.816 millones de euros, de los que 5.128 millones es la suma de los aportados por la región latinoamericana.

En lo que se refiere a la rentabilidad sobre el valor teórico contable, los analistas indican que la del BBVA puede estimarse en el 14,5%, mientras que la del SCH ronda el 12%.

En el caso del primer grupo, esa rentabilidad se calculó en el 10,8% en el año 2000, para caer al 9,1% el año siguiente, que fue el del comienzo de la crisis argentina y se elevó al 12,5% en 2002 a pesar de la continuidad de los efectos de la situación creada en ese país por la crisis financiera y monetaria.

En conjunto, la estrategia de ambos grupos bancarios ha sido agresiva y prudente al mismo tiempo, con aspectos muy diferenciados en algunos países, como es el caso de Brasil, donde el SCH realizó una fuerte apuesta con la adquisición de Banespa, mientras el BBVA concluyó el año pasado una retirada parcial al conservar sólo el 4,5% del capital de Bradesco, convencidos de que el mercado minorista de ese país no compensa un gran esfuerzo inversor por el peso de la banca pública en ese mercado.

La apuesta argentina continúa

A comienzos de 2002 no pocos apostaban por una rápida salida de la banca española de Argentina, sacudida por una catástrofe económica. Pero la visión estratégica de las cúpulas de BBVA y SCH primó sobre la ansiedad. Una retirada de ese mercado hubiera abierto serios interrogantes sobre el futuro de sus inversiones en la región. Un año y medio después, ambos bancos están siendo compensados por el Gobierno argentino por las pérdidas sufridas en ese país.