Comercio exterior

El BID adjudica a Inocsa el primer contrato vial del plan Puebla-Panamá

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha adjudicado a la ingeniería española Inocsa el primer contrato en el área de infraestructuras de transporte dentro del plan Puebla-Panamá, un proyecto que tiene por objetivo la interconexión de los países de América Central.

El contrato adjudicado a Inocsa, por un importe de 150.000 euros, corresponde a la realización del estudio ambiental de la red de carreteras locales en el estado de Chinanga en la costa del Pacífico de Nicaragua y fronterizo con Honduras.

El plan Puebla-Panamá es consecuencia de un acuerdo entre los Gobiernos centroamericanos, a iniciativa del presidente mexicano Vicente Fox, para impulsar el desarrollo de las infraestructuras en los países de la región, desde México hasta el Canal. Su ejecución incluye la construcción de ejes viales para la mejora del transporte terrestre, conexiones eléctricas o reforzamiento del transporte marítimo.

Proyecto en Perú

Inocsa Ingeniería es una pyme de capital cien por cien español que durante el año 2002 elevó su facturación hasta 16,5 millones de euros, de los que 2,2 millones corresponden al negocio internacional. Actualmente está ejecutando 15 contratos internacionales repartidos en ocho países: Rumania, China, República Dominicana, Argentina, Nicaragua, Honduras, Malí y Perú.

Precisamente en Perú la ingeniería española acaba de ganar, también, un proyecto de la UE, incluido dentro del programa para el desarrollo y la sustitución del cultivo de la coca. En virtud de este contrato, por valor de 2,7 millones de euros, Inocsa realizará el estudio para la mejora de las infraestructuras en la región comprendida entre los valles de Pozuzo y Palcazu, incluyendo en el mismo el desarrollo de las carreteras, abastecimiento de agua y energía eléctrica.

El proyecto de la UE para el planeamiento de la región de Pozuzo y Palcazu dispone de un presupuesto global de 40 millones de euros procedentes de fondos europeos y el estudio adjudicado a Inocsa permitirá desarrollar nuevos cultivos y explotaciones ganaderas para sustituir al tradicional cultivo de la coca, cuya erradicación ha sido acordada entre el Gobierno y los cultivadores.