Basilea

Acuerdo para implantar Basilea II en el plazo previsto

Cuando todo parecía conducir a un retraso en la revisión y puesta en práctica del Nuevo Acuerdo de Capital elaborado en 2000 y conocido como Basilea II, la reunión de los 13 miembros del Comité de Supervisión Bancaria del Banco de Pagos Internacionales (BIS) logró un consenso in extremis y ratificó el calendario previsto.

Tras los largos debates de los dos últimos años y medio, las diferencias fundamentales se han centrado en los requerimientos de capital mínimo que las entidades financieras deberán cumplir tanto para los riesgos o pérdidas esperadas como para aquellas inesperadas. Más de 200 enmiendas o comentarios al borrador original fueron estudiados y debatidos por el Comité durante largos meses. Las propios miembros del organismo pensaban, hasta mediados de la semana pasada, que el acuerdo final se retrasaría un buen tiempo y, por tanto, que Basilea II no vería la luz en 2006 como estaba previsto.

Sin embargo, fuentes de la reunión dijeron que la presión del Instituto Internacional de Finanzas (IIF, según sus siglas en inglés), que agrupa a la gran banca de todo el mundo, dio sus frutos permitiendo superar estas diferencias.

Un gran paso adelante

En el comunicado difundido el sábado tras dos días de reunión en el Banco de España, el Comité dijo que 'todos los miembros acordaron sobre la importancia de finalizar el Nuevo Acuerdo rápidamente y de una manera que sea técnicamente adecuada'. En este sentido, el texto afirma que los miembros del Comité 'se comprometen a trabajar con ahínco para resolver las cuestiones pendientes a más tardar a mediados de 2004'.

¿Cuáles son esos temas? Básicamente, que se establezca una clara diferencia entre ambas pérdidas. Cediendo a las fuertes presiones de los bancos estadounidenses, pero también de algunos países europeos, el Comité reconoce, en principio, que se deberán flexibilizar las exigencias de dotaciones de capital para las pérdidas esperadas y también para las imprevistas. En este sentido, el Comité escuchará de aquí a fin de año las opiniones de todas las partes afectadas por la futura normativa y ha acordado simplificar el tratamiento de la titulización de activos y revisar las exigencias de riesgo para tarjetas de créditos y para otros préstamos.

El presidente del Comité, Jaime Caruana, señaló al finalizar la reunión, que se ha acordado 'separar el tratamiento de los tipos de pérdidas'. Esto supone un claro reconocimiento de que las pérdidas esperadas ya están cubiertas por las dotaciones, tal como sostenían los críticos bancos de EE UU, Europa y algunos expertos internacionales.

'La reunión ha sido extremadamente positiva y productiva. Basilea II está en el buen camino. Todos los miembros y bancos saben que están en el mismo barco y con el mismo espíritu de avanzar', declaró Caruana con mucho énfasis.

El presidente del Banco de España ha sido señalado por fuentes de esta negociación como uno de los principales actores que ha permitido impedir un retraso del Nuevo Acuerdo de Capital.

'æpermil;l ha preparado muy bien esta reunión detrás de bastidores, lo cual ha ayudado mucho. Ha pavimentado el camino para un posible acuerdo' final, dijo una de esas fuentes.

Sin embargo, la precisión de las nuevas normas demandará aún serias discusiones.

De un temido fracaso a un significativo progreso

La decisión adoptada el sábado por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea reunido en Madrid ha puesto de relieve dos cuestiones de importancia. Por un lado, el peso del consenso a la hora de superar crisis de envergadura y, en segundo lugar, la necesidad de escuchar la voz de los destinatarios y principales actores de Basilea II, esto es, los grandes bancos internacionales.

Algunos de los participantes en esta decisiva reunión han querido ver una 'marcha atrás de los bancos de Estados Unidos', cuando lo que en realidad parece haber ocurrido es todo lo contrario. Y no por mera imposición de las entidades del primer mercado bancario y financiero del mundo. Los hechos indican que prácticamente toda la gran banca internacional se oponía a fórmulas de supervisión complejas y a un tratamiento demasiado exigente de las dotaciones para las pérdidas esperadas e imprevistas.

Así se desprende de la mera lectura del comunicado elaborado por el Comité y difundido el sábado. Allí, además de los dos puntos claves ya mencionados, se 'reconoce también la importancia del proceso de legislación nacional existente en varias jurisdicciones', acordándose tomar en cuenta esa realidad dentro del nuevo marco normativo elaborado en el borrador de Basilea II.

La larga historia de desavenencias que condujo a un temido retraso y que ahora ha sido felizmente superado, comenzó con la posición de la Reserva Federal de Estados Unidos. El banco central de Washington exigía que los nuevos requerimientos de capitales mínimos y las dotaciones de riesgo contemplados en Basilea II no le sean aplicados a la mayoría de sus bancos, sino sólo a aquellos de gran tamaño con gran actividad internacional.

Una posición que ahora parece estar abierta a cambios dentro del espíritu de debate que desprende el comunicado del Comité, si bien es el único de importancia que no ha sido precisado en el texto.

A las críticas estadounidenses se fueron sumando posteriormente las procedentes de Alemania, con la intervención directa del canciller Gerhard Schröder. Y en los últimos días del presidente del Deutsche Bank, Josef Ackerman, quien abogó por un retraso del calendario de 2006, una posición compartida por el saliente presidente del Banco Central Europeo, Wim Duisenberg, que pronosticó ante el Parlamento Europeo que Basilea II comenzará en 2007.

Entre los reticentes, España había unido las voces de la AEB y de su grandes bancos, que estimaron excesivos los requerimientos de capital para cubrir riesgos en América Latina, una plaza fundamental para el capital financiero español. Asimismo, se cuestionaba lo que se considera una penalizacón de las grandes carteras industriales de la banca local y un desconocimiento de la peculiaridad del sistema bancario español.

Ahora, estos temores parecen disiparse. Pero habrá que seguir atentamente el proceso, ya que los bancos quieren normas seguras pero temen a una ortodoxia extrema que limite el crédito en épocas de baja del ciclo económico.

El ministro italiano rechaza el pacto

'Italia no debería seguir adelante con Basilea II si este país quiere tener alguna perspectiva', dijo en Capri el ministro de Finanzas, Giulio Tremonti, quien es un crítico frecuente de las nuevas normas de capital para los bancos propuestas por el Banco Internacional de Pagos de Basilea, para renovar aquellas en vigor desde 1988. Las declaraciones de Tremonti fueron realizadas casi a la misma hora que en que Caruana informaba el acuerdo en Madrid.