EE UU

Washington reconoce que el déficit hace peligrar los tipos bajos

Gregory Mankiw, economista jefe de la Casa Blanca, dijo ayer en Berlín que el déficit presupuestario 'es una causa de preocupación'. Este economista aseguraba que los números rojos pueden empujar al alza los tipos de interés, aunque, según la agencia Reuters, restó importancia a esta probabilidad porque 'los tipos de interés altos no son el principal problema de la economía de EE UU'. Mankiw dijo que la prioridad del presidente George Bush es la creación de empleo.

La Casa Blanca ha negado hasta ahora que el déficit presupuestario (se calcula en medio billón de dólares este año fiscal) pueda causar un cambio en la política monetaria de la Reserva Federal.

Mankiw dijo que esperaba que el mercado de trabajo se dinamizara a fin de año. Pero no va a ser fácil. Este economista calcula que con la mejora de la productividad la economía tiene que crecer más de un 4% para animar las contrataciones. La inesperada pero insuficiente recuperación del mercado laboral en septiembre, al ganarse 57.000 nuevos empleos tras ocho meses de destrucción de puestos, no ha alimentado la expectativa del cambio de tendencia.

Según los economistas, la única forma de reducir la tasa de paro del actual 6,1%, es que se creen 150.000 empleos mensuales. El economista jefe de Merrill Lynch, David Rosenberg, expresaba ayer su sorpresa porque 'en 20 años analizando datos no he visto semejante reacción del mercado' laboral que él califica de exagerada. 'A pesar de que fue suficientemente positiva para causar una sorpresa psicológica, no concluiría que se ha invertido el proceso'. 'Las contrataciones son insuficientes para asegurar una recuperación dinámica de la economía e insuflar ingresos y confianza al consumidor', decía Robert DiClemente, de Citigroup.

Stephen Roach, de Morgan Stanley, ponía el dedo en la llaga política. 'Si no hay un rápido alivio en el mercado laboral, las presiones para una solución política crecerán'. El problema adicional es que una subida de tipos empeoraría el cuadro de ingresos de los consumidores. La Reserva Federal ha dicho que los mantendría bajos.