Alerta energética en Europa

Italia se recupera del apagón y abre un duro debate sobre su sistema eléctrico

Lo sucedido en Italia en la madrugada del domingo ha vuelto a resucitar el fantasma que recorrió Europa tras el apagón que sufrió Londres el pasado 28 de agosto, que se sumaba al registrado tan sólo dos semanas antes en el noreste de Estados Unidos, incluido Nueva York, y una parte de Canadá. En la jornada de ayer el país se recuperaba de lo que un crítico llamó el 'infarto de nuestro sistema energético', en medio de las críticas de la oposición al Gobierno de Silvio Berlusconi, y de éste hacia Francia y Suiza, a los que acusa del descalabro. Italia importa el 20% de la electricidad que consume desde Francia, Suiza, Austria y Eslovenia.

Al mediodía de ayer Protección Civil ponían fin al plan de emergencia decretado tras el apagón y señalaban que sólo en pequeños núcleos de población del sur del país seguía ayer sin luz.

Tanto el ministro italiano de Actividad Productiva, Antonio Marzano, como el presidente de la sociedad francesa de distribución, Andrè Merlin, anunciaban una investigación en profundidad de las causas de un apagón en el que han concurrido 'una serie circunstancias, cuyo origen está en Suiza, en un accidente en una línea de alta tensión'.

La oposición ha insistido en la ausencia de una política energética desde los años ochenta y con ella el freno a inversiones en producción, como el proyecto de construir nuevas centrales con capacidad para 12.000 megavatios que no ha superado el trámite parlamentario (Italia carece de centrales nucleares). Para otros, la causa reside en el modo en que se ha llevado a cabo la liberalización del sector que, cuando debería haber propiciado un aumento de la oferta, 'con una pluralidad de operadores' y, con ella, la bajada de las tarifas, el coste de la electricidad ha subido un 30% y el nivel de competencia es similar al que existía cuando Enel era el único operador.

Sin embargo, varios expertos señalan que el apagón en Italia no se ha debido a problemas de producción (por un exceso de demanda), sino de una mala gestión de la red de transporte, la lejanía de los centros de generación y a la falta de voluntad de potenciar las interconexiones. De hecho, a las tres de la madrugada el consumo se situaba en 24.000 megavatios, menos de la mitad de los niveles máximos, y con un corte de tan sólo cuatro segundos el sistema se derrumbó.

El fantasma de la oscuridad amenaza a España

Las compañías eléctricas españolas se apresuraron ayer a declarar que es 'muy improbable' que lo sucedido en Italia se repita en España. La explicación: la menor dependencia del exterior (sólo se importa el 3% de la electricidad) y porque una misma entidad (REE) agrupa las funciones de propietario de la red y operador del sistema.

La Comisión Nacional de la Energía comparte la opinión de que la causa está en una mala gestión de redes de transporte (precisamente, la actividad regulada) y no de generación. Pero los expertos consideran que el riesgo que corre la isla española sí sería por un repunte de la demanda, que no podría ser cubierta con la producción actual.