Miradas Digitales

Gato muerde a perro

Uno piensa que nunca se asombrará bastante de lo que acontezca a su alrededor a estas alturas de siglo XXI. Pero yerra. Y lo hace a sabiendas de que la doble moral nos atenaza con la frialdad del asesino no pasional o casual.

La primera puñalada nos la han asestado nuestros propios gobernantes empecinados en convertir el mundo en un clon de ese norteamericano mitad vaquero y mitad indio, pero siempre empecinado en atemorizar a cuantos le rodean. Gobernantes locales como Aznar o alguna senadora que ha estado diciendo barbaridades recientemente, o europeos como los que acaban de aprobar una directiva que aunque pretendidamente restringe la patentabilidad del software, en la práctica asegura que algoritmos y métodos de negocio como el carrito de la compra de Amazon se conviertan en invenciones patentables en la UE. De poco han valido las manifestaciones del pasado agosto o las protestas de septiembre cerrando miles de sitios web y los esfuerzos de asociaciones como Proinnova o Hispalinux.

Mientras quienes poseen conocimiento sobre lo que está ocurriendo no son escuchados, se pone a la cabeza de comisiones de dudosa eficacia a personas que no creen que 'para las empresas que pudieran beneficiarse de su presencia en Internet el precio de los dominios .es sea un factor inhibidor' o que no conocen 'la situación relativa respecto a otros países', pero se 'sorprendería de que estuviéramos muy destacados en costo'. Probablemente porque no debe haber contratado jamás un dominio, claro, ni bajado al moro. Nos referimos al Sr. Soto, quien además de descubrirnos que a estas alturas aún tiene instalado en su casa el Windows NT 2000 ('con licencia') aseguraba también estos días que no veía 'motivos para que el desarrollo y soporte del software libre nos proporcione mayores oportunidades que el desarrollo y soporte de software patentado'. Salvo, claro está, que cuando más dependientes seamos de él nos lo retiren sin ton ni son, como acaba de hacer Microsoft con su servidor de chat europeo al que estaban enganchados un buen número de adolescentes.

Por otra parte, para Soto 'la presencia en Internet requiere reglas de juego en las que nuestras autoridades seguramente se inspiran en lo que se regula en países más avanzados'. Así que ya sabemos lo que se nos viene encima. Primero empezaron a patentar cosas en USA, ahora lo harán aquí en Europa. Y cualquier día descubriremos que la forma en que respiramos ha sido patentada por alguna farmacéutica y cada inspiración nos cuesta unos céntimos de euro. Y la expiración caerá en desuso si no queremos expirar arruinados.

Aunque igual tiene razón Soto y lo que nos arruina es el software libre o, mejor aún, el hardware libre: el Gobierno español ha anunciado que distribuirá 140.000 portátiles entre los profesores de 17.500 colegios e institutos, para que 'se pongan al día' en la informática y contribuyan a su formación. Pero lo más descabellado no es el reparto de café indiscriminado para todos los profesores, sin antes formarlos y garantizar que usarán los portátiles para algo más que para jugar al buscaminas, sino la sospecha del costo que habrá que asumir en licencias de Microsoft. Sólo el Gobierno canario se gasta al año aproximadamente 200 millones de las antiguas pesetas en licencias de Bill Gates. Aunque pensándolo bien, a ver si hay manera de que el gato muerda al perro, que esto que cuento hace tiempo que ya no es noticia.

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