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Quién es quién

Los escándalos han minado la confianza de los ahorradores. Alfonso Gil cree que el asesoramiento financiero debe combinar de forma eficaz recursos con proximidad y conocimiento del cliente

La evolución del asesoramiento financiero en España se ha desarrollado de forma tan radical como la experimentada por los mercados de capitales en los últimos años. Ya hemos comentado en otras ocasiones el increíble desarrollo de las sociedades y agencias de valores en la década de los noventa, al albor de una euforia bursátil sin precedentes en nuestro país; una situación muy distinta a la actual, también la de los inversores, cuya experiencia en materia de inversiones está condicionada de forma importante por la crisis sufrida en los últimos años, salpicada ésta de escándalos contables y burbujas especulativas.

Todo ello ha minado el activo más importante y preciado en este sector: la confianza, a la vez que arrastraba tras de sí multitud de compañías cuya estructura se ha visto dilapidada por una crisis demasiado profunda y duradera. El tamaño, en ocasiones, importa.

La relevancia que actualmente adquieren aspectos como la marca, las capacidades y la globalidad de los recursos es, sin duda, consecuencia de este proceso y del mayor recorrido de los inversores en materia de finanzas. Por esta razón entidades de reconocido prestigio internacional han desembarcado en los últimos años de forma masiva. La mitad de ellas ya se ha ido. ¿Cuál es entonces el secreto?

Si existe algún sector donde cobren especial importancia aspectos como la internacionalización y la globalización es el de las inversiones. Decir lo contrario es limitar el universo de oportunidades y minimizar herramientas de gestión como la diversificación o la distribución de activos, haciendo ineficiente la toma de decisiones del cliente. De todo ello son conscientes los inversores, que hoy acceden de forma habitual a mercados internacionales a través de vehículos como los fondos de inversión.

Sin embargo, como señalaba en líneas anteriores, el asesoramiento financiero gira en torno a la confianza y ésta precisa, de forma imprescindible, de una cercanía y de un conocimiento del mercado local. Gestión global, recursos globales, capacidades globales. De acuerdo. Pero recuerde que si emplea plataformas internacionales para la aproximación al inversor particular español sólo conseguirá alejarlo. La confianza es un rasgo particular e íntimo, no lo olvidemos.

Tampoco la fórmula inversa tiene mucho sentido; la proximidad y el conocimiento del cliente no basta para confiar la gestión de un patrimonio si aquella no está respaldada por las capacidades y los recursos de una gran firma, ya que esto será lo que convierta en eficiente la toma de decisiones y lo que dote a un profesional de capacidades únicas.

Cuando en estos días la posibilidad del traspaso de fondos de inversión sin coste fiscal está dando lugar al desarrollo masivo de arquitecturas abiertas y de múltiples plataformas cuyo negocio gira en torno a la distribución de productos de terceros, no debemos olvidar que el prestigio de una firma no está incluido en el paquete, más allá del producto.

Las herramientas, los recursos, los equipos de gestión, el know-how, la experiencia, la gestión del talento, el equipo humano y la especialización son algunos de los rasgos que la conforman. Articularlo a través de una sólida red, por todos conocidas si hablamos de banca comercial pero no tan abundantes en banca privada, es sin duda un rasgo diferenciador y un valor añadido para una gran firma.