EDITORIAL

España y el eje franco-alemán

A Francia y Alemania no hay quien las pare. Por si no bastaban los recientes signos de fortalecimiento del eje París-Berlín, esta semana se ha cerrado con una apuesta fenomenal de futuro: un vasto plan para impulsar la economía de Europa, centrado en diez puntos, que van desde las infraestructuras viarias hasta los satélites, pasando por la telemática, la teledifusión o las energías renovables. Y todo ello, mientras ambas potencias incumplen el límite del 3% del déficit impuesto por el Pacto de Estabilidad y un coro de países alejado de ese núcleo histórico de la UE (con España a la cabeza) protesta con más firmeza que convicción. Ayer mismo, el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler, máximo guardián de la ortodoxia financiera, prestó su bendición al macroplán. Es cierto que un déficit descontrolado es una losa para el futuro. Con todo, este periódico considera que Gerhard Schröder y Jacques Chirac han acertado.

Se trata, en palabras de ambos, de 'colocar a la UE como la zona más competitiva del mundo'. En un momento en que toda Europa bordea la recesión, estrangular la inversión para reducir el déficit es receta segura para cosechar años de anemia. Con Alemania y Francia en recesión durante años, España no logrará de ninguna forma mantener su actual ritmo de crecimiento. De lo que resulta un tanto sorprendente la ligereza con la que el portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, despachó ayer el plan como un mero 'relanzamiento político' de ambos mandatarios.