Unión Europea

Bruselas propone suprimir en 2006 el veto a los presupuestos

La Comisión Europea propondrá hoy la supresión de la posibilidad de los vetos nacionales en las negociaciones que llevarán a cabo en 2006 los Gobiernos de la UE, ampliada para fijar el futuro marco financiero comunitario.

La propuesta figura en el dictamen que el Ejecutivo europeo aprobará hoy sobre la futura Constitución y sobre la convocatoria de la Conferencia Intergubernamental (CIG) que deberá aprobar definitivamente el nuevo tratado constitucional.

Fuentes comunitarias adelantaron ayer que la Comisión llamará la atención de los Gobiernos sobre el peligro de bloqueo que amenaza a la Unión, si se mantiene la regla de la unanimidad para la aprobación de las próximas Perspectivas Financieras (marco presupuestario plurianual de la UE).

La Convención Europea, que ha redactado el proyecto de Constitución sobre el que van a negociar ahora en la CIG los representantes de los Gobiernos, no pudo alcanzar un consenso para introducir el voto por mayoría en cuestiones presupuestarias.

A pesar de ello, la Comisión considera que 'el derecho de veto debe ser suprimido' en este ámbito y que el mantenimiento de la unanimidad, incluso de forma transitoria, 'amenaza con provocar, a corto plazo, una negociación extremadamente difícil' en una UE de 25 Estados miembros, según señala el borrador del dictamen.

Por el contrario, Bruselas considera que podría encontrarse un resultado 'equitativo' mediante decisiones tomadas por mayoría cualificada. 'No se trata de perder el veto, sino de ganar en capacidad de decisión', explicó ayer un portavoz de la agencia. El responsable resaltó que no sólo los países beneficiarios netos de fondos, como España, perderían su capacidad de bloquear acuerdos desfavorables, sino también los Estados contribuyentes, o los que como el Reino Unido se niegan a modificar el sistema de ingresos para no perder su 'cheque'.

En el documento de la Comisión, elaborado a iniciativa del presidente, Romano Prodi, y de los comisarios Michel Barnier y Antonio Vitorino, se proponen algunas soluciones para la eliminación de los vetos nacionales en materias sensibles.

Una de las alternativas es sustituir la unanimidad por una 'mayoría cualificada reforzada'. Otra prevé el establecimiento de una nueva definición de la unanimidad en la que la oposición de uno o dos Estados no bloquearía una decisión sujeta a la unanimidad, si persiste después de que el Consejo de Ministros haya debatido el problema y de que hayan abordado el asunto los jefes de Gobierno.