La vida de las empresas / Iberdrola

La compleja tarea de encender una bombilla

Encender o apagar la luz es una operación tan cotidiana que sólo se le da valor cuando al activar el interruptor resulta que no hay electricidad. Muy atrás queda el año 1875. Entonces los señores Xifré y Dalmau montaron en Barcelona una instalación que puede considerarse la primera central eléctrica para suministro de consumidores. En 1901 en España se produjo la segunda experiencia mundial en transporte de energía eléctrica mediante un tendido de tres kilómetros entre el Molino de San Carlos y Zaragoza.

¿Pero cómo se genera y se transporta actualmente esa energía tan básica para las economías de todos los países, tanto para las actividades de los sistemas productivos como para los sectores finales?

Iberdrola es una de las principales compañías eléctricas españolas. Sus 9.422 empleados en España velan las 24 horas del día para que los 9,7 millones de clientes con los que cuentan en nuestro país tengan su suministro eléctrico. La tarea no es fácil.

Hace 128 años se construyó en España la primera central eléctrica para suministrar a consumidores. En 1901 se produjo el primer transporte de energía

Mientras en la pequeña central hidroeléctrica de Undurraga en Zeanuri (Vizcaya) la calma y tranquilidad es una constante, quizás contagiadas por un entorno rodeado de caseríos y montes verdes, en la otra parte de España la tensión no cesa. A más de 800 kilómetros, en Cortes-La Muela, en el corazón de la sierra de Valencia, en el centro de control de la Cuenca Mediterránea no se distraen un minuto. En la amplia estancia, llena de ordenadores, se abren y se cierran, por citar sólo dos de sus funciones, las compuertas de la central de Zeanuri y de todas aquellas instalaciones hidroeléctricas que aprovechan los cauces de los ríos que desembocan en el Mediterráneo para generar electricidad. Se abrirán y cerrarán en función de las necesidades del sistema, muchas veces para controlar los flujos de agua que pueden provocar inundaciones y otras para beneficio de los regantes. La energía que genera es la primera que entra en el sistema eléctrico español, regulado por Red Eléctrica Española (REE), es decir, que ante un exceso de oferta energética las centrales hidroeléctricas no están, en teoría, obligadas a parar.

La central hidroeléctrica de La Muela es un gran embalse situado encima del Salto Cortes II. Por el día, cuando la electricidad se vende más cara en el sistema, vacía su gran estanque y es capaz, en apenas siete minutos, de generar 900 megavatios. Por la noche, cuando la energía es más barata -también Iberdrola, al igual que el resto de las eléctricas, tiene que pagar la energía que consume, ya que está sujeta a diferentes impuestos-, desde la presa de Cortes II se bombea el agua hacia La Muela para, a la mañana siguiente, iniciar de nuevo el proceso de caída del agua hacia las turbinas.

En el complejo Cortes-La Muela, en el curso medio-inferior del Júcar, se invirtieron más de 720 millones en los años ochenta. En su construcción trabajaron más de 4.000 personas que se ubicaban en un poblado con hospital, escuela, parroquia y helipuerto. Hoy en día un pequeño grupo de personas se encarga de gestionar unas instalaciones que en el periodo de abril a septiembre tienen una mayor actividad y no sólo como consecuencia de las necesidades de generación eléctrica. En esos meses, los agricultores cobran protagonismo y las huertas y arrozales se anegan con las aguas procedentes de estos saltos.

Mientras se riegan los campos, la electricidad producida es transportada a diferentes lugares de España a través de las líneas de alta y media tensión y se transforma en las subestaciones para su posterior llegada a los hogares y a las industrias.

A finales de 1998, la longitud total de las líneas de transporte y distribución de energía eléctrica en España era de 688.625 kilómetros, de los que 121.935 kilómetros correspondían a líneas subterráneas y 566.691 a líneas aéreas. El número de transformadores era de 281.808.

La red de transporte de alta tensión es propiedad de Red Eléctrica Española, en la que participan las compañías del sector. Esta sociedad fue creada en 1985 con el objetivo de que fuera propietaria de estas líneas y de los centros de interconexión necesarios con el objetivo de conseguir una gestión optimizada del sistema eléctrico español.

Central nuclear

En la central nuclear de Cofrentes (Valencia), también propiedad de Iberdrola, están preparando la parada de recarga que se producirá en el próximo mes de septiembre. Su capacidad de generación es ligeramente superior a La Muela, situada a menos de 10 kilómetros de distancia.

Un reactor nuclear se dedica a calentar agua para generar un vapor que se dirige a las turbinas para producir energía. La planta está operativa constantemente, salvo las paradas técnicas, fundamentalmente provocadas por las recargas de combustible.

Sus sistemas de seguridad supusieron una tercera parte del coste total de construcción, unos 2.000 millones de euros. En esta instalación se cuida hasta el último detalle y la información sobre lo que ocurre en cada momento es constante.

En un mes, cerca de un millar de personas entrarán en la instalación valenciana para darle una vuelta y efectuar la recarga del combustible atómico. Un tercio de los elementos alojados en la vasija del reactor será extraído y trasladado a las piscinas de almacenamiento de combustible gastado.

Un día en la vida de un físico nuclear

A Jesús Cruz, responsable de recursos humanos, seguridad y servicios de la Central Nuclear de Cofrentes (Valencia) su futuro laboral le parecía predestinado. Su padre trabajó en Hidrola, sociedad que junto con Iberduero dio lugar a la actual Iberdrola y Cruz, un hombre afable, estudió física nuclear y lleva en Cofrentes más de 23 años.

8.00 horas. Empieza el trajín. Los lunes comienzan las reuniones con el comité de dirección para planificar la semana e incidir en las actuaciones que van a requerir una mayor atención. Este cónclave de 20 minutos se reproduce todos los días de la semana.

8.45 horas. Nueva reunión, esta vez de 30 minutos, con la dirección de la central y el resto de departamentos con una agenda de carácter general. La planificación de la recarga de combustible, que se realizará a mediados de septiembre, es la protagonista.

9.45 horas. No hay límite de hora. Los temas del día se discuten con el comité de empresa y también otros relativos a la seguridad laboral. Las reuniones con las compañías auxiliares que entrarán en la central nuclear cuando se realice la parada de la planta y la recarga de combustible concentran una buena parte del tiempo. Durante 25 días mil personas de las subcontratas realizarán una revisión al detalle de la planta.

15.30 horas. Es la hora de redactar informes. Uno para el Consejo de Seguridad Nuclear, otro sobre relaciones laborales, uno más para los medios de comunicación y otro para... Así todo lo que esté relacionado con formación, coordinación de equipos médicos, comunicación y seguridad.

17.30 horas. Casi siempre más tarde de esa hora Jesús Cruz dedica el tiempo para compartirlo con su familia y sus amigos.