Fútbol

Los clubes de fútbol más modestos insisten en retrasar la Liga

No hubo concesiones. El grupo de los 30 clubes más modestos (el llamado G-30, compuesto por los 22 equipos de Segunda División y ocho de Primera), mantuvo ayer el reto de paralizar el inicio de la Liga de fútbol, que debe comenzar el próximo 30 de agosto.

El director general del Celta de Vigo, Alfredo Rodríguez, lo anunció ayer en una improvisada rueda de prensa después de la asamblea general extraordinaria en la LFP, a la que no acudieron los 12 clubes de Primera que ya tienen contratos de televisión con Sogecable.

La radical postura del G-30 se gestó hace meses, cuando, al finalizar la temporada, hubo que negociar los contratos de televisión con Audiovisual Sport, la empresa participada por Sogecable y TV-3 que gestiona derechos televisivos. Sogecable, que ha logrado acuerdos individualizados con 12 clubes (entre ellos los más importantes), ofreció 84 millones a repartir entre todos ellos, pero el G-30 se inclinó por una oferta de Phedra Sport de 104 millones que luego no se concretó.

Ahora, el comienzo de la Liga depende sólo de 10 millones, el dinero de más que le exige el G-30 a Sogecable para sentarse a firmar. 'Queremos que se solucione todo', declaró ayer el jefe de relaciones externas de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, Antonio Fernández Fidalgo. 'Pero en las circunstancias actuales no podemos hacer otra cosa. Es ilógico que por nueve o diez millones de euros de diferencia pase esto'.

El lunes, el G-30 y Sogecable volverán a reunirse para buscar una solución, pero las posturas parecen inamovibles. En caso de seguir adelante con la amenaza, la Liga de fútbol podría retrasarse hasta el 21 de septiembre. Los clubes grandes, sin embargo, han mostrado su disposición a iniciar el campeonato sin contar con los pequeños.

48 millones de las quinielas

La posición del G-30 supone una amenaza a la negociación que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) mantiene con el Gobierno para mejorar la liquidez financiera de los clubes.

Las conversaciones giran sobre dos cuestiones: el aumento del porcentaje que los clubes perciben de las quinielas (del 10% al 15%) y un posible relajamiento de la deuda, de 288,8 millones de euros, que los clubes mantienen con Hacienda. Los 10 millones de diferencia entre el G-30 y Sogecable que impiden cerrar un acuerdo televisivo son ridículos en comparación con lo que los clubes podrían ingresar anualmente de las quinielas, 48 millones de euros.

Fuentes de la LFP aseguraron ayer que es casi seguro que los clubes modestos acepten finalmente la oferta de Sogecable. 'No pueden arriesgarse a un enfrentamiento con el Gobierno'. Entre sus filas ya se han producido las primeras deserciones, como la del Rácing de Santander, que el jueves firmó el acuerdo con Sogecable.

En la historia de la Liga española nunca se ha retrasado su inicio, aunque en países como Italia y Reino Unido es una habitual medida de presión contra las televisiones.