Crecimiento

El milagro económico de El Ejido

Es el segundo municipio de España en donde más riqueza por habitante se ha generado desde 1996, sólo superado por la localidad tinerfeña de Arona. Ahora, tres años más tarde de la explosión racista que conmovió a todo el país, en enero de 2000, El Ejido es uno de los mejores ejemplos de la transformación económica de una zona, que se ha convertido en una de las más prósperas de la Península.

Lejos queda ya el año 1961, cuando un grupo de holandeses acudió a Almería para estudiar los enarenados y aplicar sus técnicas pioneras en el uso de invernaderos. La posibilidad de adelantar las cosechas respecto a los cultivos del exterior fue clave para que acudieran a la zona los primeros agricultores valencianos, ansiosos por extender la huerta a territorios inhóspitos, aplicando estas técnicas novedosas. A partir de ahí, todo ha ido muy rápido.

El desarrollo económico de El Ejido se puede ilustrar con una cifra: entre 1995 y 2002 las actividades económicas han pasado de 2.473 a 4.854, prácticamente el doble. El desempleo apenas alcanzaba el pasado año al 2,3% de la población activa. Un desarrollo que ha atraído cada vez a más inmigrantes, especialmente para trabajar en los invernaderos. Hasta el punto de que hoy los inmigrantes suponen un 12% de los censados. En 1997, el ayuntamiento tenía contabilizados a 1.655 inmigrantes en la localidad. En 2002, eran 7.000.

Gracias a ello, El Ejido cuenta ahora con 57.000 habitantes, una población 18 veces superior a la que cuenta Dalías, el municipio almeriense del que se desgajó hace sólo tres décadas.

El alcalde de El Ejido, el popular Juan Antonio Enciso, asegura que el alto nivel de vida de su municipio 'está muy repartido' entre sus habitantes. 'El motor de la localidad, la agricultura intensiva bajo invernaderos, que supone un 85% de la economía local, está formada por unas 14.000 hectáreas que poseen más de 9.000 agricultores', explica.

'La propiedad media es de 1,5 hectáreas por familia, por lo que no hay concentración de la riqueza', afirma el alcalde, que destaca 'el carácter emprendedor e independiente' de sus vecinos como factor clave en el alto nivel de vida alcanzado en El Ejido. Sin embargo, no pueden decir lo mismo los jornaleros. Muchos se mantienen con sueldos mínimos, contratos precarios y algunos trabajando de forma ilegal, según denuncia SOS racismo. El desarrollo de los invernaderos ha hecho proliferar en los tres últimos años negocios auxiliares (semillas, maquinaria, equipos de riego, plásticos) que ha extendido la riqueza a otros sectores de población más allá de los agricultores.

El aumento de la renta ha influido en la formación de un fuerte sector comercial para atender el mayor poder adquisitivo. Así, el milagro económico se ha multiplicado extendiendo sus tentáculos por todos los sectores de la actividad municipal.

De eso da buena cuenta José Miguel Pérez, presidente de la Asociación de Empresarios del Poniente Almeriense. Esta entidad multisectorial refleja lo apuntado por el alcalde, ya que se trata de una asociación independiente que cuenta con unas 600 empresas afiliadas, la mayoría de El Ejido, donde la asociación tiene su sede.

Negocio para la banca

'Aquí el sector comercial se ha desarrollado por sí mismo. En lugar de grandes hipermercados de fuera, los comerciantes crearon su propio centro comercial, El Copo, cuya actividad se está extendiendo cada vez más, y ahora existe un proyecto de centro comercial abierto en la localidad para revitalizar las tiendas tradicionales', indica a Cinco Días. En la actualidad, el municipio cuenta con 1.700 licencias comerciales, entre mayoristas y minoristas.

La banca también hace su agosto. 11 bancos, 22 cajas de ahorro y 17 cooperativas de crédito han hecho del municipio uno de los primeros del país en número de oficinas. Su actividad se concentra en la concesión de créditos para explotaciones agrícolas que se devuelven cuando los productos salen del mercado.

Poner en producción una hectárea de invernadero cuesta unos 120.000 euros y los costes anuales de mantenimiento y preparación más de 21.000 euros. Los créditos que se movilizan para hacer frente a la producción superan los 600 millones de euros anuales. Un paraíso para la banca y servicios anexos.

Ahora, El Ejido pretende potenciar su sector turístico como actividad alternativa a la agricultura. 'Tenemos una amplia franja costera casi virgen, por la que se están interesando grandes grupos hoteleros', afirma el alcalde.

De la explosión racista a la lenta integración laboral

El alcalde del municipio, Juan Antonio Enciso, recuerda con distanciamiento la ola de violencia contra los inmigrantes que vivió el municipio a comienzos de 2000, tras el asesinato de una mujer a manos de un extranjero. Enciso cree que esos problemas de convivencia ya se han acabado.

'Los problemas vinieron por la Ley de Extranjería, que permitió una avalancha de inmigrantes sin control', comenta, mientras recuerda que 'El Ejido siempre ha sido tierra de inmigrantes'. De hecho, 'en los años sesenta, el 70% de la población ya estaba formada por emigrantes de la Alpujarra y de otras zonas', recuerda.

La relativa paz social que goza el municipio, unido a las ayudas a la formación de empleo, han permitido al alcalde ampliar en las elecciones del 25 de mayo la mayoría que tenía el PP y aglutinar a un 68% de votantes.

A la reducción de la conflictividad ha ayudado también los más de 25 millones de euros que se pusieron sobre la mesa (entre empresarios y Administración) para regularizar contratos y para el realojo de cientos de inmigrantes hacinados en chabolas. Pero aún queda mucho por hacer. La Asociación de Empresarios destaca la necesidad de 'mejorar la integración de los inmigrantes a través de una mayor formación laboral', afirma José Miguel Pérez.

Ahora, El Ejido pretende potenciar su sector turístico como actividad alternativa a la agricultura. 'Tenemos una amplia franja costera casi virgen, por la que se están interesando grandes grupos hoteleros', afirma el alcalde. Aquí, una vez más hará falta más fuerza de trabajo.