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Los móviles con cámara, sospechosos de espionaje

Aparentemente es un inocente teléfono móvil, abandonado, por ejemplo, sobre una mesa, o sostenido en la mano por su usuario mientras éste escribe un mensaje corto. En la realidad, puede tratarse de un caso de espionaje industrial que ocasione costes millonarios a una empresa.

Los teléfonos móviles de última generación con cámara digital integrada pueden tener usos que van más allá de lo lúdico. La alta resolución de los últimos modelos, unida a la posibilidad de enviar inmediatamente las fotos o vídeos a cualquier usuario o página web del mundo los convierten en la herramienta perfecta para el espionaje industrial. Algunas grandes empresas europeas y asiáticas han prohibido ya su uso a trabajadores y visitantes en sus instalaciones.

El último grupo en tomar esta medida ha sido Volkswagen, primer fabricante europeo de automóviles. La firma germana ha vetado la entrada de móviles con cámara digital en sus fábricas, en las que ya estaba prohibido hace muchos años el uso de cámaras fotográficas. Un portavoz de Volkswagen consultado por este periódico descartó que la decisión se deba a algún caso concreto de espionaje industrial detectado, aunque reconoció que el momento actual 'es especialmente sensible' por la cercanía del lanzamiento de la nueva versión del Golf, que se presentará en septiembre. 'Se trata sólo de una ampliación de la prohibición de cámaras fotográficas que ya existe hace mucho tiempo', añadió.

Otra gran compañía que ha tomado una decisión similar es el gigante tecnológico coreano Samsung. Paradójicamente, el tercer fabricante de teléfonos móviles del mundo restringió el pasado mes el uso de estos aparatos por trabajadores y visitantes en sus plantas: los móviles se pueden usar, pero con el objetivo de la cámara tapado.

El espionaje industrial es un problema serio del que pocas empresas hablan en público. Según el Círculo de Estudios para la Seguridad de la Economía (ASW) de Alemania, este delito causa daños por valor de varios millones de euros al año sólo en su país. Los sectores más afectados son los de tecnología de la información, construcción de maquinaria y del motor.

Por tamaño, las medianas empresas, conocidas por su capacidad innovadora, son más a menudo objetivo del espionaje industrial. Klaus-Dieter Matschke, asesor para temas de seguridad de la firma alemana KDM, considera que el espionaje industrial, el sabotaje y la falsificación de productos 'están en este momento haciendo su agosto'. Justo en tiempos de debilidad económica parece que todos los medios son válidos para dañar a la competencia o sacar ventaja, señala el experto.