Ferrocarril

Los ferrocarriles alemanes se hunden en la crisis, con pérdidas galopantes

La primera compañía de ferrocarriles de Europa, Deutsche Bahn, no se ajusta al cliché de una empresa germana. Al hablar de trenes en Alemania, uno espera alta tecnología, eficiencia y puntualidad absoluta, pero la realidad en este país es en este momento algo distinta. Deutsche Bahn, antiguo monopolio del Estado, atraviesa una grave crisis de imagen que ha provocado un fuerte descenso de sus ingresos y viajeros. Además se ha cobrado ya las primeras víctimas en la cúpula directiva del grupo.

Trenes envejecidos y sucios, con retrasos incluso en las líneas de alta velocidad y un nuevo sistema de precios caótico provocaron un descenso de los pasajeros del 11% en el primer trimestre del año. Las pérdidas operativas se dispararon en dicho periodo hasta los 120 millones de euros, que se suman a los casi 500 millones de 2002. En su intento de buscar financiación, la empresa quiere sacar al mercado hasta un 20% del capital en 2005.

La compañía pierde además terreno frente al transporte aéreo y, en concreto, frente a Lufthansa, que con sus ofertas de vuelos nacionales se ha vuelto un duro competidor para el tradicional ferrocarril: la facturación de la división de largo recorrido de Deutsche Bahn ha caído un 13,5% desde comienzos de este año. La compañía busca ahora una salida a esta crisis y ya ha anunciado medidas drásticas. La más llamativa es la modificación del nuevo sistema de precios y descuentos, introducido el pasado diciembre a bombo y platillo con una costosa campaña publicitaria.

Deutsche Bahn también está dispuesta a hacer propósito de enmienda en cuanto a la impuntualidad y anunció a principios de mes una 'ofensiva de la puntualidad' que, en realidad, más que en evitar que los trenes lleguen tarde, consiste en mantener a los usuarios mejor informados.

Inversiones

El responsable de transporte de viajeros, Karl-Friedrich Rausch, se ha mostrado convencido de que Deutsche Bahn estará lista para empezar a cotizar en los mercados en 2005 y, como incentivo para los accionistas, ha anunciado un ambicioso plan de inversiones de 6.300 millones destinado a mejorar la red ferroviaria en los próximos tres años. El Ministerio de Transportes alemán respalda por completo el proyecto bursátil y en octubre tiene previsto presentar un plan rector de la salida a Bolsa. El primer tramo abarcará entre el 15% y el 20% de la empresa.

Todo ello, claro, si logra salir de los números rojos. La empresa espera volver a ser rentable en 2004, un reto al que dedica todos sus esfuerzos. Tras la criba realizada en la cúpula, con la destitución de varios directivos, su presidente, Helmut Mehdorn, ha reorganizado su equipo con colaboradores leales.

En el negocio del alquiler de bicicletas

Para aumentar los ingresos, Deutsche Bahn ha experimentado con otros negocios, como el alquiler de coches o, más recientemente, el de bicicletas. æpermil;ste ha tenido un gran éxito en Berlín y Múnich y desde mayo funciona también en Fráncfort. Conocido como Call a Bike, el alquiler de bicis cuenta ya con más de 22.000 usuarios que pagan entre cuatro y seis céntimos por minuto.

Las bicicletas están dispersas por toda la ciudad y pueden ser usadas por cualquiera que previamente se haya inscrito en la web de la compañía. Allí da sus datos bancarios o tarjeta de crédito y recibe un código propio. Cada bicicleta tiene un número de teléfono grabado al que el interesado llama para dar su código personal. Después recibe un mensaje corto con un segundo código que tecleará en el candado de seguridad de la bicicleta para liberarla. Para dejarla, tendrá que volver a llamar y recibirá otro código de devolución y el candado vuelve a bloquearse.

La complejidad del sistema no ha evitado el fraude. Así, han aparecido bicicletas con el candado de seguridad serrado y amarradas a algún árbol o farola con una cadena que le ha puesto su nuevo dueño.