Viajes

Dormir con Baco

Descansar rodeado de viñedos, alojarse junto a bodegas centenarias, conocer, probar y aprender de vinos es una actractiva posibilidad que brindan las bodegas con hotel en La Rioja, la Ribera del Duero o Galicia

El turismo enológico es relativamente reciente en España y, poco a poco, va implantándose en nuestro país, sobre todo en las zonas vitivinícolas del norte. El vino está de moda y también una forma de viajar cuyo objetivo es conocer in situ los viñedos, las bodegas, cómo se elabora el vino y, por supuesto, poder degustarlo allí donde se hace, a pie de barrica. Por eso en los últimos años -a semejanza de lo que existe en Francia, en el valle californiano de Napa, en la Toscana o en Nueva Zelanda-, varios bodegueros se han lanzado a recuperar antiguas bodegas, pabellones de caza, señoriales palacios o construcciones tradicionales para habilitar hoteles anexos a la bodega o dentro de los viñedos, lugares llenos de encanto erigidos en torno a los placeres del dios Baco.

La Ribera del Duero, una de las más prestigiosas denominaciones de origen, cuenta con dos buenos ejemplos. Una de ellas es el hotel Torremilanos (por la N-122, dirección Valladolid, a 2 kms. de Aranda de Duero, en Burgos. Tel. 947 512 852. www.torremilanos.com), un cuatro estrellas abierto por la familia Peñalba López en 1999. Pablo Peñalba -que fuera presidente del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero- es el propietario de Finca Torremilanos, una de las bodegas más conocidas de la Ribera. A su lado se levantó el hotel, una sobria torre cuadrada que aloja 20 habitaciones con nombres de variedades de uva. Son dormitorios cómodos y de estética clásica, adecuadamente dotados (los precios, entre 132,22 y 168,28 euros con desayuno y sin IVA) que dan a una galería de noble aspecto castellano, y ésta a un patio central acristalado.

Las amplias zonas comunes muestran objetos antiguos, algunos muy singulares, que le otorgan un aire rústico y ligeramente ecléctico. En Torremilanos ponen énfasis en el servicio a empresas y cuentan con la infraestructura suficiente para ello, incluido un restaurante de gran capacidad. Además se pueden realizar visitas comentadas a la bodega, que cuenta con su propia tonelería (algo cada vez más inusual), deambular por la preciosa nave de 6.000 barricas, asistir a catas dirigidas, probar y comprar sus vinos Torre Albéniz y Torremilanos, o pasear por los bonitos viñedos que se divisan desde las habitaciones, allí donde acaban los jardines.

Como en Francia, California o Nueva Zelanda, los bodegueros españoles habilitan señoriales palacios y construcciones tradicionales llenas de encanto

El hotel Arzuaga (N-122, km. 325, Quintanilla de Onésimo, Valladolid. Tel.: 983 687 004. www.arzuaganavarro.com) es la apuesta de los Arzuaga Navarro, familia a la que pertenece la famosa diseñadora de moda Amaya Arzuaga. Este cinco estrellas está rodeado de 1.400 hectáreas de viñedo y de una finca cinegética en la que viven ciervos. Las instalaciones hoteleras ocupan un lateral de la bodega, que llama la atención por la magnífica arcada de su porche, un edificio que sigue los cánones arquitectónicos de la zona. En el interior 43 habitaciones, 19 de ellas recién abiertas (todas con bañera de hidromasaje, albornoz y vestidor) de línea señorial, muebles oscuros y tapicerías clásicas, que se vuelven más coloristas y coquetas en las últimas puestas en funcionamiento.

Bien pertrechado para reuniones y congresos, disponen incluso de cinco dormitorios para el propio personal de servicio de los clientes. Ofrecen asesoría turística (contratan guías privados, alquiler de coches, rutas enológicas y gastronómicas...), enseñan la bodega, los viñedos y la finca, y dan a catar los excelentes tempranillos que allí elaboran. Los precios van desde los 240 a los 144,19 euros, con desayuno a la carta y sin IVA. Y a la llegada, cesta de frutas y botella de vino de regalo.

En otra zona vinícola de enorme reputación, La Rioja, se encuentran dos establecimientos llenos de encanto. Ambos están en Laguardia, un bello pueblo de enorme tradición enológica. El hotel Antigua Bodega de don Cosme Palacio (Ctra. Elciego, s/n. Tel.: 945 621 195. www.habarcelo.es ),como su nombre indica se levanta sobre una vieja bodega del XIX, una edificación tradicional de piedra de mampostería y sillería, perfectamente rehabilitada. Conserva los depósitos de cemento, calados de barricas y botelleros de la época, pero con el añadido del confort y las comodidades necesarias. En total, 13 espaciosas habitaciones repartidas en dos plantas, unas con nombres de cepas (viura, tempranillo, chardonnay), otras con las marcas emblemáticas de la bodega (Glorioso, Cosme Palacio). Esculturas, libros, todo gira alrededor del vino: la Sala del Lagar (donde un artista local ha enriquecido los depósitos de cemento con alegorías del vino), la vinoteca o Lagar de Baco, para degustar los vinos frente a plato de queso y embutidos...

Resulta encantador el acristalado jardín de invierno, muy recomendable el restaurante y toda la puesta en escena del establecimiento, donde reina la piedra, la madera y las telas acogedoras. Por supuesto, no faltan las visitas guiadas a la actual bodega de elaboración, junto al hotel, cursos de cata, degustaciones y venta de vinos. La habitación doble, entre 65 y 71 euros (sin desayuno ni IVA).

En pleno centro de Laguardia, ocupando el antiguo palacio de Viana (1620), se alza un delicioso hotel. Sus propietarios, Meri Huergo y Javier Gutiérrez, enólogo, lo reconstruyeron con primor y lo abrieron en 1992. Se trata de la Posada Mayor de Migueloa (Mayor de Migueloa, 20. Tel.: 945 621 175. www.mayordemigueloa. com), un alojamiento lleno de detalles y sensibilidad que se prolonga en sus ocho habitaciones -todas diferentes- y estancias comunes. Recias puertas de madera, paredes de piedra, suelos de barro antiguo, cálidas alfombras, muebles de anticuario (escribanías, armarios, cabeceros, mesitas) se reparten a lo largo de tres plantas, rematadas en un cautivador ático, perfecto para leer.

Cuenta con una atractiva sala de catas y un restaurante de alto nivel culinario, que rinde culto a la cocina vasco-riojana. Pero, con todo, la joya está en la bonita bodega subterránea. Con más de 300 años, es una de las más pequeñas y antiguas de toda La Rioja y acoge las barricas donde reposan los tempranillos Mayor de Migueloa. Los precios, sin impuestos, son para la habitación doble de 93 euros (sin desayuno); y con pensión completa (a la carta) de 115 euros.

La Galicia verde e interior goza de enormes y desconocidos encantos que, para los amantes de los aromáticos y afrutados vinos blancos, se concretan en dos direcciones muy recomendables. La primera de ellas es el hotel Viña Mein (Lugar de Mein-San Clodio. Leiro, Ourense. Tel.: 988 488 400. www.turgalicia.com), ubicado en el corazón de la comarca del ribeiro. Una construcción tradicional de piedra y madera, pared con pared con la bodega, que se integra perfectamente en el paisaje de cuidadas hileras de viñedos, al pie mismo de la casa.

Paz por doquier que garantiza el descanso en sus seis habitaciones y amplio salón de cuatro ambientes, presidido por un magnífico hogar y una envidiable balconada con vistas a las viñas. El hotel, propiedad del inquieto bodeguero Javier Alén, ha sido redecorado hace dos meses: ambiente cálido y confortable con cubiertas y suelos de madera, alegres colchas, cabeceros de forja... Una rusticidad coqueta y atractiva que gana enteros cuando en la salita-degustación se prueban los excelentes Casal de Mein, blancos elaborados con variedades autóctonas de la zona o los aguardientes; se visita la bodega o se zambulle uno en la piscina, rodeado del verdor de la Galicia profunda. Precio de la habitación doble: 50-60 euros (con desayuno y sin IVA).

El Pazo de Almuina (Arbo, Pontevedra. Tel.: 986 663 424. www.turgalicia.com) responde perfectamente a la idea de un alojamiento rural. Un antiguo pazo del XVIII, circundado por el Miño que cuenta con una bodega elaboradora de albariño bajo la etiqueta Liñar de Vides.

Piedras centenarias que conservan elementos arquitectónicos de la época, y que cobijan 10 habitaciones que se comunican a través de un patio central presidido por un hórreo -también del siglo XVIII-, el único en Galicia ubicado en el interior de una casa. Decorado con antigüedades, mesa camilla, sillones orejeros y colores alegres, emana la apetecible rusticidad que impone el lugar. Enseñan la bodega, dan a probar sus vinos y sirven comidas y cenas típicas de la zona previo aviso. La habitación doble cuesta 63,10 euros, incluido el desayuno aunque no el IVA.

Cuatro nuevos 'relais châteaux'

Haciendas de España, filial del grupo Arco Bodegas Unidas, y bodegueros independientes como Carlos Falcó, marqués de Griñón, o el príncipe Alfonso de Hohenlohe, se han unido en un proyecto que llevará a la apertura de cuatro hoteles de lujo en fincas vinícolas, a la manera de los relais-châteaux franceses. El objetivo es 'acercar el paisaje, gastronomía y patrimonio histórico-artístico de la geografía vinícola de nuestro país, y dar a conocer algunos de los mejores vinos de España, instalando a los clientes en establecimientos selectos', según sus responsables.

Para ello se ha realizado una inversión de 65 millones de euros, que se ampliará hasta los 100 en el próximo año. El primero de los hoteles, Hacienda Zorita, en Valdeverdón, Salamanca, se inaugurará en septiembre. Es un cinco estrellas ubicado en un parque de tres hectáreas que miran al Tormes, al que no le faltará detalle. 22 habitaciones entre 255 euros de la suite y los 110 de la doble, decorado con una estética moderna y muebles exclusivos provenzales del XVIII y XIX. La bodega, donde ya se elaboran vinos de pago, contará con un centro interactivo que acercará a los clientes al mundo del vino, donde se harán catas comentadas y podrán adquirirse los vinos. De aquí a 2005 y con idéntica filosofía, se seguirán abriendo hoteles-relais en diferentes zonas vitivinícolas como La Rioja, Penedés y la serranía de Ronda.