Registro mercantil

El registro admite hoy las últimas cuentas

Un año más, miles de personas han esperado al último día para depositar las cuentas de su sociedad en el Registro Mercantil. Ante la avalancha de rezagados, el plazo se amplía hasta hoy

Para unos, la culpa es del Registro Mercantil. Para otros, los responsables son los notarios y, de paso, el Gobierno. Ayer, bajo un sol de justicia y aguantando colas de más de siete horas para presentar en el registro Mercantil de Madrid las cuentas de 2002 de las sociedades, sólo una minoría se hacía cargo de su parte de culpa por dejar los deberes para el final.

Ante la avalancha de personas rezagadas, el plazo para presentar las cuentas de las sociedades se ha ampliado hasta hoy. Desde el registro aclaran que las cuentas que hoy se presenten se admitirán como depositadas en plazo.

Raquel, empleada de una gestoría y cargada con dos grandes bolsas de plástico -'llevo 40 sociedades'- da consejos a sus compañeros de fila, 'para una o dos sociedades lo mejor es depositar las cuentas por correo y no aguantar esta cola'. Raquel llegó sobre las 12.30 de la mañana. Tres horas más tarde todavía estaba lejos de la cabecera. 'A este ritmo, aún me quedan otras tres horas', suspira. Otro profesionales de la gestoría llevan carritos con hasta seis cajas llenas de impresos. 'Los clientes siempre tienen razón, pero llevamos diciéndoles desde el día 10 de junio que tienen que firmar y no firman', explica uno.

Bajo el sol plomizo que cae en la capital a las cuatro de la tarde, el propietario de una tienda de ropa de surf, además de sudoroso, está desesperado, 'resulta que te apuntas a las nuevas tecnologías, que decides hacerlo con los impresos digitales y al final las cuentas se entregan en un disquete como si fuera papel'.

En Madrid hay unas 400.000 sociedades y todas deben depositar sus datos en una sola oficina, la situada en el paseo de la Castellana, 44. Tanto ayer como hoy, el contingente encargado de recibir las cuentas está formado por más de 30 personas. Ayer abrieron a las ocho de la mañana y se turnaron para salir a comer y no cerrar. En la cercana repostería Viena Capellanes, las colas para comprar un sandwich replicaban, a menor escala, la situación ante el Registro Mercantil.

Más allá de las seis de la tarde, fin del horario habitual, las puertas seguían ayer abiertas. Hoy, de manera excepcional, y en espera de colas parecidas, también tendrán horario intensivo.

Otro gestor, experto en estas lides, echa la culpa de la situación a un mero trámite notarial. 'Si no hubiera que legitimar la firma del administrador esto no pasaría'. Los colegas que ha hecho en la espera asentían, 'por culpa de la legitimación se retrasa todo'. La legitimación consiste en acudir al notario para que verifique que la firma de las cuentas corresponde al administrador. 'En el registro ya tienen la firma del administrador, si ven que no coincide que lo digan, pero ¿para qué ir al notario?', se quejan.

Los riesgos de dejar que pase el plazo

Desde que termina el ejercicio social, que la mayoría de las entidades decide fijar en el 30 de diciembre, hay seis meses para aprobar las cuentas y luego un mes más para llevarlas al Registro Mercantil. Así, antes del 30 de julio deberá depositarse el balance de situación, la cuenta de pérdidas y ganancias y la memoria de la sociedad.

Un truco, que ayer corría de boca en boca, era que antes de esperar a que termine el tiempo se pueden presentar las cuentas mal. Unos meses más tarde, el registrador llama para que se corrija el error. Así, sin agobios y con más plazo del legal, se presentan las cuentas buenas.

Sobra decir que, con la ley en la mano, esto ni se puede ni debe hacerse.

La sociedad que no deposite sus cuentas sufrirá el cierre de la hoja registral. Es decir, no se podrá inscribir en el Registro Mercantil ningún acuerdo societario como puede ser la ampliación de capital o el cambio de administradores. Tan sólo se podrá inscribir la liquidación de la sociedad.

No obstante, es frecuente que en alguna ocasión no se depositen las cuentas y en un año se entreguen las de ejercicios anteriores. Uno de los motivos de este retraso es el temor a que las compañías de la competencia espíen el negocio.