Conflictos

Pepsi acepta negociar el contencioso con Coca-Cola, pero marca un plazo

El complicado camino que ha abierto el Servicio de Defensa de la Competencia en el conflicto que mantienen las compañías de bebidas refrescantes en España comienza a dar frutos tímidos.

La ya denominada en el sector como 'la hoja de ruta de los refrescos' ha conseguido de momento que una de las partes -en este caso los denunciantes Pepsi Cola y Schweppes- acepten sentarse a negociar un acuerdo con su rival Coca-Cola.

Pero su aceptación no es abierta ni incondicional. Está supeditada al cumplimiento de una serie de plazos concretos que pretenden evitar que el proceso de negociación, si es que finalmente llega a abrirse formalmente, se dilate a lo largo de varios meses y la solución tarde mucho en alcanzarse.

Pepsi Cola y Schweppes han condicionado su aceptación al diálogo a que Coca-Cola haga lo mismo antes del próximo viernes día 1 de agosto. En el caso de que la compañía presidida por Marcos de Quinto aceptara antes de esa fecha, la propuesta establece dejar pasar agosto y sentarse a negociar formalmente en el mes de septiembre.

æpermil;xito sin precedentes

Los medios consultados aseguran desconocer si hasta el momento Coca-Cola ha aceptado sentarse a negociar. 'Si finalmente aceptara', señalan, 'el director general de la Competencia habría alcanzado un éxito sin precedentes históricos, ya que sería la primera vez que Coca-Cola y Pepsi Cola se sentarían en una misma mesa a negociar sobre temas de mercado y limitación de prácticas comerciales'.

Las posiciones de partida de Pepsi Cola y Schweppes son ampliamente conocidas, quieren que Coca-Cola abandone determinadas prácticas comerciales que juzgan abusivas y depredatorias. Entre ellas pretenden limitar la posibilidad de que Coca-Cola cierre exclusivas con bares y restaurantes que de hecho impiden la entrada de otros productos que no sean sus marcas. Igualmente aspiran a que se impida que Coca-Cola pueda seguir capturando clientes en base al regalo de sus productos.

Ninguna de las tres compañías quiso ayer hacer comentarios sobre el proceso de negociación.

Sin embargo, analistas del sector creen que a pesar de las buenas intenciones que puedan poner encima de la mesa las tres partes para intentar llegar a un acuerdo que limite determinados comportamientos de mercado utilizados hasta ahora, 'será muy difícil, por no decir imposible, que el hipotético acuerdo al que se llegue se pueda controlar con eficacia. Competencia no tiene medios para hacerlo; el mercado es enorme y las posibilidades de eludir el control, muchísimas', explican.

En todo caso aseguran que ninguna de las tres empresas puede dejar pasar una oportunidad así. Por pura cortesía hacia el servicio, lo razonable es que todos acepten negociar, aunque luego sea imposible el acuerdo.

Si finalmente fuera ese el resultado, al Servicio de Defensa de la Competencia no le quedaría ya más margen de maniobra que o bien rechazar la demanda o ultimar el pliego de cargos contra Coca-Cola, que debería contener ya una propuesta de sanción. Ese pliego de cargos lo trasladaría al Tribunal de Defensa de la Competencia para que fuera este organismo el que finalmente fallara.