Desempleo

El fuerte desempleo mina la confianza de los estadounidenses

La tímida recuperación económica sin creación de empleo empieza a pasar factura en EE UU. Inesperadamente, el índice de confianza de los consumidores cayó casi siete puntos en julio (de 83,5 a 76,6) y, por primera vez desde marzo pasado, el índice que mide las expectativas a futuro también retrocedió (de 96,4 a 86,4), según los datos publicados ayer por The Conference Board.

'El creciente nivel de desempleo y el sentimiento de que el cambio en las condiciones del mercado laboral no está a la vuelta de la esquina han contribuido a desanimar a los consumidores', afirma Lynn Franco, directora del centro de investigación del consumo de The Conference Board.

De hecho, el porcentaje de los consumidores que consideran muy difícil obtener un empleo subió del 31,9% al 33,1%, mientras que aquellos que consideran que hay una gran oferta laboral han pasado del 11,2% al 10,5%.

Y es que la débil recuperación que experimenta la economía de EE UU no ha frenado el deterioro del mercado laboral y ha llevado la tasa de paro al 6,4% en junio. 'Las expectativas de los consumidores permanecerán débiles hasta que el mercado de trabajo sea más favorable', asevera Franco.

En esas condiciones, y si persiste la mala situación laboral, el temor de los economistas es que se empiece a resentir el gasto de los consumidores, que representa dos tercios del PIB y que ha sido el principal sostén de la economía en la actual fase del ciclo.

La situación se complica con la delicada situación financiera por la que atraviesa EE UU. El pasado lunes por la noche el Tesoro estadounidense anunció que las necesidades de financiación del Estado hasta finales de año ascienden a 230.000 millones de euros, lo que supone una cifra sin precedentes para la economía estadounidense.

Entre julio y septiembre el Tesoro tendrá que pedir prestado al mercado 104.000 millones y otros 126.000 millones entre octubre y diciembre, debido 'a los bajos ingresos y el fuerte incremento de los gastos', indicó el departamento en su comunicado. El anunció ha empujado al alza la tasa de los bonos a 10 años, lo que puede amenazar la recuperación dada la repercusión de los tipos a largo plazo sobre productos de consumo como las ventas de coches y de viviendas.

Detenciones masivas contra las protestas

La reunión de Montreal ha vuelto a convocar las protestas de los grupos antiglobalización, contra los cuales la policía ha optado por detenciones masivas de protestantes. Desde el pasado lunes, la policía canadiense ha detenido a más de 230 manifestantes, lo que supone dos tercios del total de asistentes a la manifestación del lunes.

De los detenidos, algunos recibieron multas superiores a los 200 dólares y otros fueron encarcelados sin cargos como medida de prevención por parte de la policía. Aunque las protestas del lunes se produjeron de forma pacífica, algunos manifestantes atacaron comercios de multinacionales, como GAP y Burger King.

Un miembro de un grupo antiglobalización lanzó un objeto contra un automóvil que transportaba al ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, provocando la rotura del cristal trasero del vehículo pero nadie resultó herido. La policía antidisturbios dispersó a la multitud y acordonó varias calles alrededor del céntrico hotel donde se realiza la reunión.

Pese a las prácticas policiales y las molestias que las medidas preventivas han provocado entre los vecinos de Montreal, lo cierto es que esta reunión ha convocado a un número de manifestantes sensiblemente inferior al de otras reuniones, lo que algunos analistas apuntaban ayer como agotamiento del movimiento antiglobalización.